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"El arbitraje te hace ser mejor persona"

Asun Langa acaba de vivir su primera Copa de la Reina, una experiencia con la que ha disfrutado "muchísimo, en un ambiente espectacular". Nació en Guadalajara (15-08-1986), se afincó en Alcalá de Henares y comenzó a arbitrar casi de casualidad, acompañando a una amiga al curso. Ahora lo hace en el Grupo I de la FEB (donde está otra madrileña, Sara Peláez) y habla del arbitraje con pasión porque "te hace mejorar como persona, te hace ser mejor persona". Fotos: LouMesa/FEB/FBM.

 

¿Cómo ha sido la experiencia de la Copa de la Reina?

Partiendo de la base de que es mi primer año en el Grupo I, al que estoy vinculada, lo primero es que no me lo esperaba para nada. La expectación era muy grande, sobre todo porque era la primera vez que se hacía arbitraje a tres en la Copa. Lo he disfrutado muchísimo. Cuando iba camino del AVE no podía creer que fuera a la Copa de la Reina. Si me lo dicen hace cinco años, no lo hubiera creído. Al final es una recompensa al trabajo. Me lo he pasado genial porque éramos un grupo de diez árbitros e íbamos los diez a todo, al desayuno, a la comida, a los partidos a ver a los compañeros... Había un ambiente espectacular

¿Te costó adaptarte a la mecánica a tres?

Yo ya tengo mecanizado el arbitraje doble, no tengo que pensar donde voy en cada momento, pero en la mecánica a tres todavía sí. Tienes que estar más pendiente y no estás al partido cien por cien. El primer cuarto te adaptas y luego ya disfrutas.

¿Cuándo y por qué empezaste a arbitrar?

Jugaba en un equipo de Escuelas Pías, que era mi colegio de Alcalá de Henares, en la liga municipal. Mi hermana sí que estuvo federada. Yo seguía a mi hermana, pero jugaba a todo, al fútbol, al baloncesto, al balonmano... De hecho, era más futbolera. Una amiga mía, Verónica, jugaba en el Hercesa y se lesionó. Se convocó un curso de la federación madrileña en mi colegio y me apunté por acompañarla. Se puede decir que empecé de casualidad. La suerte fue que en Alcalá hay una delegación muy pequeña, todos nos conocemos y es un ambiente muy familiar. Eso hace que al final no te veas sola. Si es verdad que había pocas chicas, solo tres o cuatro árbitras, pero yo siempre me he relacionado bien con el mundo de los chicos en el baloncesto y en mi vida en general.

EntrevistaAsunLanga2¿Qué te enganchó del arbitraje?

El ambiente familiar. Seguramente si hubiera empezado aquí, en Madrid , no hubiese continuado porque hay muchos más árbitros y no tienes la misma cercanía. Allí te sentías más protegida.

En 2011 ascendiste a Primera Nacional, en 2015 al Grupo II (Liga EBA y LF2) y desde esta temporada estás vinculada al Grupo I (LEB y Liga Femenina), ¿cómo fue tu evolución?

Es verdad que hasta Nacional el arbitraje no era mi prioridad. Trabajaba y venía a las charlas, pero no entrenaba específicamente para arbitrar, solo para estar mejor físicamente. Ahora sí lo veo como una profesión porque estás tratando con jugadores o entrenadores que viven de esto. Te exige mucho más compromiso. Antes era un hobby, algo que me gustaba, pero no como ahora. Cuando estaba en Nacional me lo empecé a tomar de una manera mucho más profesional.

¿Qué cambiaste?

La preparación física y trabajar mucho más todos los partidos. También mejoré el conocimiento del reglamento porque empecé a dar cursos, pero sobre todo el nivel físico e intentar mejorar cada día. En Nacional veía al año cinco o seis partidos míos y ahora veo todos, incluso los de compañeros con equipos que voy a arbitrar el fin de semana siguiente. Ahora mismo estoy arbitrando cuatro categorías diferentes, Liga Femenina, Liga Femenina 2, LEB Oro y LEB Plata. Cuando pitas solo una conoces enseguida a los equipos, pero ahora es imposible. Tienes que ver a los equipos, cómo es la cancha de Cáceres, la de Morón...

En tu opinión, ¿qué debe tener un buen árbitro?

Primero ser humilde. Saber dónde estás y respetar a todos los demás, a tus compañeros, los jugadores, los entrenadores y el público. Trabajar mucho, porque tienes que echarle mucha ganas, y ponerle mucha ilusión. Para mí las claves del buen arbitraje son esas: trabajo, ilusión, respeto y humildad.

Además de la preparación física y técnica....

Yo los lunes y los jueves trabajo con un entrenador personal y los martes hago preparación física con un equipo. Como mínimo, hago un test personal a la semana, veo mi partido y hago 20 o 25 cortes. También veo los últimos partidos de los equipos que voy a arbitrar al fin de semana siguiente. Incluso llamo a algún compañero para preguntarle. Tenemos tres técnicos que elaboran informes de nuestros partidos. O vienen a vernos de forma presencial o nos ven por el Canal FEB. El otro día pité en Orense a las nueve de la noche y a las nueve de la mañana ya tenía el informe,

¿En el Comité de Árbitros de Madrid también hay informadores?

Sí, claro. Yo, por ejemplo, hago informes en Primera Autonómica. Este fin de semana he estado viendo un partido en Alcalá y haciendo informes de los dos árbitros igual que antes me los hacían a mí.

 

 

¿Qué te aporta el arbitraje en tu vida diaria?

El arbitraje forma parte mi vida. Es una forma de vida, una ilusión. Yo tengo mi trabajo, pero esto me ilusiona, me motiva. Me ha dado muy buenas experiencias, conocer ciudades, viajar... Pero, sobre todo mejorar como persona, ser mejor persona. El arbitraje te hace ser mejor persona porque aprendes a respetar a los demás y a saber que si un partido ha salido mal puede ser por errores tuyos. Para mí el arbitraje es un crecimiento personal porque muchas de las cosas que me pasan en un partido luego las aplico a mi vida personal y profesional.

¿La empatía es muy importante?

Sí.  Por ejemplo, a la hora de dirigirme a un entrenador. Si tú le gritas, él te va a gritar. Si le hablas de manera respetuosa, normalmente él lo hará igual. Aprendes cómo dirigirte a otra persona. Por eso te digo que el arbitraje te hace ser mejor persona en todas las facetas.

En ese trato en las canchas con entrenadores, jugadores o público, ¿has notado alguna diferencia por ser mujer?

Yo misma antes pensaba que tenía que parecerme a un hombre para que me respetaran. En mi vida nornal soy extrovertida, sonriente, pero antes en una cancha me ponía mi coraza de seria, no hablaba con nadie porque me intentaba asemejar a la figura de un hombre para que me respetaran. Eso provocaba que no disfrutara en los partidos porque no era yo, no eran Asun. Hasta que un día me dijeron que fuera yo misma. Empecé a sonreír más, a dialogar, a ser yo misma dentro de la cancha. Eso me ayudó a disfrutar y también a que me vieran de otra manera. La diferencia no está en ser mujer o ser hombre sino en la personalidad, y luego trabajar algunos aspectos; en mi caso, ponerme seria cuando hace falta,

¿Y desde fuera, en el trato de los demás hacia ti?

Todavía sigo entrando a campos en los que directamente me preguntan si soy la anotadora, y mucha gente que no es del baloncesto cuando le digo que soy árbitro me pregunta que si de chicas. En la pista es verdad que todavía hay algún insulto machista, pero cada vez menos. Cada vez somos más chicas y cada vez se va normalizando todo más. La cuestión es esa, normalizarlo.

EntrevistaAsunLanga3Con su compañera Sara Peláez, también en el Grupo I de la FEB.

El porcentaje de jugadoras de baloncesto de Madrid está en torno al 33 por ciento, pero el de árbitras no llega al 15 por ciento, y en categorías FEB es mucho menor, ¿por qué esa diferencia? ¿por qué las jugadoras no se animan a hacer el curso?

Cuando te encuentras en un entorno de solo chicos da más vergüenza, sobre todo a edades como cuando empecé yo, los 16 o 17 años. Hacer un curso donde todos son chicos es complicado. Y creo que la educación también influye. Tu padre te va a decir que te quites del baloncesto antes que a tu hermano. Quizá porque todavía sigue existiendo una cultura machista.

¿Se sigue viendo el deporte como algo más para los chicos?

El arbitraje todavía sí, pero cada vez menos. Ya se sorprenden pocas veces al verme arbitrar. Desde cuando yo empecé hasta ahora ha cambiado mucho.

Hablabas de la reticencia que puede tener una chica joven a hacer un curso donde casi todos son hombres, ¿de ahí los cursos femeninos convocados por el Comité de Árbitros de la FBM?

Me parece muy buena iniciativa porque a las chicas les da vergüenza entrar un mundo de hombres, aunque les guste. Y encima tu padre te va a decir que qué pintas ahí.  A mí me encantaba, me lo pasaba muy bien y me apoyaban, pero... ¿y si no te apoyan?

Si miramos arriba, a ACB, Pilar Landeira fue la pionera en los años noventa, después estuvo Anna Cardús y ahora solo Esperanza Mendoza. A primera vista, parece que nada ha cambiado.

Es cierto que ha sido pocas las árbitras que han llegado a categorías profesionales. Antes teníamos pocos referentes en el arbitraje femenino y la visibilidad que había era muy escasa, pero cada vez somos más las que estamos entrando en estas categorías gracias a que se está fomentando la figura de la mujer en el baloncesto y el trabajo que se está haciendo desde las escuelas de formación. Desde los comités se está impulsado que cada vez haya más chicas. Luego, evidentemente, los ascensos dependen del trabajo y el esfuerzo de cada uno de nosotros independientemente de si eres hombre o mujer.

EntrevistaAsunLanga4En un partido de Primera Nacional, en la temporada 2012/13.

¿Cómo compaginas todo el trabajo que supone ser árbitra FEB con tu vida profesional?

Además de lo que te he dicho, todas las semanas hago un skype con uno de los técnicos y también hago coaching psicológico. Esto último es lo que más me ayuda, sin duda. Es más, para mí el arbitraje es en un 99 por ciento un ejercicio mental. Es evidente que tienes que estar bien físicamente, pero en un partido es todo cabeza... De hecho, mi gran cambio coincidió con que empecé a trabajar ese aspecto. Ahora en un partido tengo muchas herramientas para gestionar las situaciones. Si cometes un error, debes tener la capacidad de que no te saque del partido. En cuanto a compaginarlo, trabajo de comercial de ventas y tengo un horario flexible, pero al final le tienes que dedicar tu tiempo personal. Por ejemplo, si hay partidos entre semana tienes que pedir los días. En Valladolid, en el Campeonato de España, tuvimos que pedir cinco días, el que menos. Normalmente un árbitro del Grupo I se queda sin vacaciones porque ha agotado sus días libres. Es difícil llevarlo pero hay que hacerlo porque un árbitro FEB no puede vivir solo de esto. Tú cobras en función del número de partidos. Puedes lesionarte o que tu empresa no te permita ese día libre, y entonces tienes que renunciar al partido.

¿Tienes algún referente en el mundo de arbitraje?

José Valle. Como árbitro es súper profesional. El saber estar que tiene en la pista, cómo gestiona los partidos... Aunque no sea árbitro ACB, que podría serlo perfectamente, para mí es el top, mi referente como persona, árbitro y técnico.

En las últimas seis temporadas han ascendido a ACB cinco árbitros madrileños. ¿Eso demuestra el alto nivel arbitral que hay en Madrid?

Cuando sales fuera de Madrid y hablas con compañeros y técnicos de otros comités, te das cuenta de que el nivel del arbitraje madrileño es uno de los mejores de España. Muchos árbitros que te encuentras fuera no se han visto ni una vez en vídeo y les han informado de vez en cuando. Aquí tienes reuniones todos los meses, en cada categoría tienes un grupo de técnicos, recibes entre siete y ocho informes todos los años, te ves en vídeo... Aquí, el nivel es muy alto. Por eso cuando un árbitro madrileño llega a un campeonato lo hace con un nivel muy alto. Si no pitan más finales, es porque llegan las selecciones madrileñas y nos lo fastidian (risas).

 

 


 
 

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