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Baloncesto Aristos: espíritu ganador, vocación formadora

Reportajes Clubs. AristosNació hace quince años en un colegio de Getafe con tres equipos que competían en la liga local. En la temporada 2012-13 ha contado con 21 equipos, 17 de ellos en competición federada. Esa progresión se debe, en parte, al trabajo que realiza Wayne Brabender como director técnico. Un mito del baloncesto español que lo ganó todo como jugador y que a sus 68 años ejerce su auténtica vocación: enseñar a los más jóvenes.

 

El Colegio Europeo Aristos se estableció en Getafe en 1998, con el deporte como parte fundamental de su ideario. La mejor prueba es que hay cinco horas semanales: dos de Educación Física, una de baloncesto (deporte de equipo), otra de judo (individual) y la quinta de natación. Como director técnico y profesor de baloncesto, los responsables del centro escogieron nada menos que a Wayne Brabender. En su amplio historial como jugador estaban la medalla de plata en el Eurobasket del 73, la victoria contra EE.UU. en el Mundial de Cali (su última cita internacional), 13 Ligas, 4 Copas de Europa.... Como entrenador, haber dirigido al Real Madrid, el CB Canarias y el Fórum Valladolid, entre otros. Brabender dejaba atrás la élite para dedicarse a su vocación docente. "Sabía que algún día sería profesor -recuerda-. Por eso me saqué la carrera de Educación Física en Estados Unidos y, cuando jugaba, dedicaba mi mes de descanso a enseñar fundamentos. Me gusta la enseñanza, la formación y ver la progresión de los chavales".


La generación del 95 llegó al playoff de infantil Preferente.

El exjugador confirma que "la dirección del colegio le da muchísima importancia al deporte, a muchos deportes, para contribuir a la formación integral de todos los alumnos". Porque, por encima de todo, están "los valores que queremos transmitir. Que animen y ayuden a los compañeros, que respeten a los árbitros y a los contrarios... Con el baloncesto queremos crear un ambiente sano y deportivo, incluso por encima de ganar partidos. A todos nos gusta ganar, pero como institución educativa es mucho más importante inculcar esos valores". Todo ello sin olvidar el aspecto técnico: "Damos mucha importancia a los fundamentos porque un jugador que no tiene buenos fundamentos difícilmente puede ser espléndido jugando en equipo. Necesita ese bagaje. Eso es lo que intentamos desde el principio y ahora tenemos fama de que, aunque no somos muy altos, técnicamente somos de los mejores"

Con esos cimientos puestos, al año siguiente llegó al club Raúl Lozano, entonces un joven entrenador de 17 años procedente de la cantera del Fuenlabrada. Desde hace ocho años, ejerce como coordinador. Recuerda que "entonces teníamos 25 chavales, con tres equipos en la liga local, un alevín, un infantil y un cadete". Wayne Brabender apunta que "poco a poco, se fueron aficionando más niños, pero lo que se intentaba desde el primer momento era solo crear una tradición de deporte, superarnos poco a poco y que jugara el mayor número de niños posible. Nadie soñaba con llegar hasta donde hemos llegado, a disputar las mejores ligas, contra los mejores clubs".


Un viaje a Colmenar Viejo para jugar un partido terminó en batalla de bolas de nieve.

El primer paso fue federar a dos equipos. "Los cuatro o cinco entrenadores que estábamos aquí y, por supuesto Wayne, veníamos de competir y dijimos: ¿Por qué no?, vamos a probar. Además, los equipos tenían buen nivel y destacaban en la liga local", recuerda Raúl La prueba fue que, en el año de su debut, uno de ellos, un infantil, alcanzó la tercera plaza en Federado. Fue el síntoma de que el colegio de Getafe podía competir de igual a igual con otros clubs de la Comunidad.

Pero en la historia del Aristos hay tres capítulos clave, casi coincidentes en el tiempo. Raúl Lozano destaca la puesta en marcha de la escuela de mediodía, en la que están los más pequeños. Dos entrenadores participaron activamente en su creación, Roberto Sabatini y Alfredo Gabrielli. "De una a tres el colegio para las clases para comer. Decidimos que comieran hasta las dos y montar después una escuela para los niños que estaban aquí, los más pequeños [entre 3º de Infantil y 2º de Primaria]. Fue nuestro impulso para dar el gran salto. Estábamos en siete u ocho equipos y a partir de ahí empezamos a subir niños hasta completar un equipo por generación. Este año hemos tenido en la escuela de mediodía 60 niños pequeños, que no son ni benjamines", explica el coordinador. Wayne Brabender es uno de los profesores de los más pequeños: "Hace siete años hicimos las primeras pruebas. Solo vino un niño" "La escuela de mediodía es muy importante. Los niños aún son muy pequeños y así no tienen que quedarse después de clase. Ahí es donde empieza todo, la afición al baloncesto y la ilusión".

Casi al mismo tiempo, el Baloncesto Aristos decidió abrirse a los jugadores de fuera. Al principio costó, porque "nadie nos conocía fuera de aquí. Solo los que venían al gimnasio o la piscina veían gente entrenando y nos preguntaban -recuerda Raúl-. Hace siete años montamos nuestras primeras pruebas de acceso. En un mes de pruebas solo vino un chaval. Le cogimos, claro". Sin embargo, poco a poco, llegaron las primeras grandes generaciones, como la del 92, que ganó en Infantil y Cadete Federado, y logró plazas en Preferente, o la del 95, que mantiene al Aristos entre los mejores. También hubo sacrificios, como la desaparición del equipo femenino de Primera Nacional para dedicar más recursos a la base. "A la larga fue un éxito porque ahora la estructura del club es mucho más fuerte", dice Raúl.


Campeones en Cadete masculino Federado

Además, el colegio sirvió de residencia durante tres temporadas a jugadores de la cantera del Real Madrid. Por las aulas y el pabellón pasaron futuras estrellas, en edad cadete o junior, como Nikola Mirotic, Pablo Aguilar, Julen Olaizola o Víctor Arteaga. Fue la guinda que faltaba para confirmar al baloncesto como deporte estrella del Aristos.

Los responsables del club getafense destacan las buenas relaciones con los clubs vecinos (Baloncesto Getafe y Pool Xetafe) y con los históricos del baloncesto madrileño. El despacho de Wayne Brabender está (lógicamente) adornado con pósters de su pasado madridista. Raúl Lozano mantiene sus lazos con el Fuenlabrada, y, como prueba, de las buenas relaciones con el Estudiantes, un junior colegial está cedido en el Aristos, aunque lo más habitual es el recorrido contrario, que los jugadores que destacan tomen el camino de las canteras ACB. El último ha sido el alevín Ignacio Condes, el primer jugador del Aristos en competir en un Campeonato de España con la selección de Madrid. Pero eso es algo que, al menos hasta ahora, no preocupa al club getafense. "Los chicos tienen derecho a seguir creciendo", sentencia Wayne Brabender. "Si los chavales estuvieran aquí, el nivel sería superior, pero quizá no suficiente para optar a una fase final de Madrid ", señala Raúl.


Este equipo Sub'21 también conquistó el título, ahora en Preferente.

En minibasket el porcentaje de jugadores-alumnos es abrumador. A partir de infantil se equilibra hasta llegar a un 60 por ciento del colegio por el 40 de fuera. En la temporada 2012-13, el Baloncesto Aristos la contado con 250 jugadores, repartidos en 21 equipos, 17 de ellos federados, dos en competición escolar y otros dos en la liga local de Fuenlabrada, aparte de los pequeños de la escuela. Los equipos masculinos tienen todas las categorías cubiertas. Con las chicas, Raúl Lozano reconoce la competencia de otras actividades extraescolares, en especial la gimnasia rítmica. Aun así, está previsto sacar dos equipos femeninos más en la temporada 2013-14, con lo que se llegaría a cinco. El número de equipos masculinos también aumentará, con dos senior y, por primera vez, se 'doblarán' generaciones, las del 2001, el 2003 y el 2005. El club sigue creciendo. "Queremos que los niños jueguen. Como sea ", apunta Brabender. Esa filosofía alcanza su máxima expresión en minibasket, donde la diversión está por encima de cualquier otra cosa. Raúl es contundente: "En mini queremos que los niños disfruten y se lo pasen bien, por encima de competir y de ganar. Si tenemos 15 o 16 chavales, todos juegan lo mismo. Nos da igual ganar que perder. De hecho, nunca pregunto un resultado. Hay otras cosas más importantes, como los valores. Ya habrá tiempo para competir, que suele ser a partir de infantil"."A lo mejor los niños no saben quién es Brabender, pero los padres sí" Y Brabender sentencia que "a través de los valores se ganan más partidos. Si te llevas bien, si ayudas, animas... Lo que nunca se debe hacer es presionar a los niños".

En toda esa filosofía juegan un papel fundamental los entrenadores, que han pasado de tres en los inicios a 24 en la actualidad, más fisio, preparador físico... Junto a Raúl Lozano están Óscar López, coordinador de minibasket y de las escuelas. En total, 27 personas en una estructura perfectamente organizada. Raúl destaca la figura de Brabender, no solo por su labor como director técnico sino por su presencia simbólica: "No sé si en muchos centros hay una asignatura de baloncesto una vez a la semana que la imparta alguien como Wayne Brabender. A lo mejor los chavales no saben quién es, pero los padres sí, y no hay sábado en que los equipos que vienen no le pidan hacerse una foto. Su figura arrastra mucha gente". El director técnico se sorprende cada fin de semana: "Hace 27 años que me retiré, pero aún me recuerdan. La gente tiene aquellos años metidos en la cabeza".


Wayne Brabender militó en el Real Madrid durante 15 temporadas.

El Aristos no ha parado de crecer y, en 2011, la Federación de Baloncesto de Madrid le otorgó un galardón por su progresión. El único límite está en el espacio. Casi toda la actividad se desarrolla de cinco de la tarde a once de la noche en el pabellón del colegio, el Andrés Casado [llamado así en homenaje al padre de las fundadoras del colegio], perfectamente equipado con canastas adaptables para mini. El cole también tiene pistas exteriores; un patio en el que las canastas arrinconan a las porterías de fútbol sala (deporte que desapareció hace tiempo de la oferta extraescolar). Eso permite más capacidad de crecimiento, "pero tendríamos que empezar a entrenar de forma habitual en las pistas exteriores, y eso todavía no está programado".


Los equipos participantes en el I Torneo Baloncesto Aristos & Wayne Brabender,
que se celebró en 2012.

El club no solo mira hacia la competición. También hacia dentro, con actividades como el campus, que ha cumplido su quinta edición, o el I Torneo Baloncesto Aristos & Wayne Brabender, que se celebró en septiembre de 2012. El torneo presentó un llamativo cartel de equipos junior (Asefa Estudiantes, Fuenlabrada, Baloncesto Torrejón, Joventut, CB Murcia, Cajasol, CAI Zaragoza y Aristos), pero saltó a los titulares por el susto que dio Moncho Monsalve, técnico del CB Murcia, al sufrir una parada cardiorrespiratoria de la que se recuperó gracias a la previsión del club, que contaba con un desfibrilador en el pabellón. Eso sí, Raúl se queda con otro momento: "Pedí voluntarios para el torneo y aparecieron 40 o 50 que querían ayudar. Mayores y peques que estuvieron aquí toda la tarde con sus padres esperándoles". Esa implicación de las familias se nota también en la fiesta de fin de curso, que tiene un aliciente extra, el pollo a la Minnesota cocinado por Wayne Brabender.

En los quince años de vida del Aristos se han ido cubriendo etapas. Como resume Raúl, "nuestro primer objetivo era afianzar las escuelas y tener un equipo por generación. Cuando lo conseguimos, dimos el salto a Preferente, hasta que este año, por primera vez, el junior, el cadete y el infantil han salido en A1". ¿Y a partir de ahora? "Hemos crecido y ya se habla de nosotros, pero todavía no lo suficiente. Otros clubs de A1, como el Distrito Olímpico, Torrejón o Torrelodones, que están en el escalón siguiente a los grandes, siguen sonando mucho más. Nuestro siguiente reto es llegar a una fase final de Madrid, como ellos, aunque sabemos que es complicado. También dar el salto a Primera Nacional o, ¿quién sabe? incluso a EBA... No nos ponemos límites". Y es que en el Aristos, junto a la vocación de formar, siempre aparece ese espíritu competitivo y ganador.


La última foto de familia del club, que sigue creciendo año tras año.


 
 

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