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Los 'piratas' de Soto

Reportajes Clubs. Piratas Soto Basket"Aquí nos comimos al fútbol". Lo dice Alejandro Suárez, presidente del Piratas Soto Basket, un club con 23 equipos y más de 300 jugadores en un municipio de 8.500 habitantes (la décima parte que muchos distritos de Madrid). Y, curiosamente, el Piratas nació cuando, en 1999, un grupo de chavales decidió cambiar el barro del campo de fútbol por el pabellón. Por probar. El nombre del club también surgió de su mentalidad infantil. Desde entonces, el Piratas Soto Basket se ha convertido en un imán para el baloncesto al norte de la Comunidad y ha descubierto talentos como Víctor Serrano (centro de la foto) o Jorge Sanz (a la derecha, agachado).

 

 

Alejandro Suárez narra así el nacimiento del Piratas Soto Basket: "Un grupo de chicos, entre los que estaba mi hijo, estaban apuntados en el equipo de fútbol. Eran muy malos. Una noche de lluvia, después de que el entrenador les pusiera a hacer fondos en el barro, mi hijo y dos amigos vinieron a casa y me preguntaron: Papá, ¿por qué no haces un equipo de baloncesto?" El presidente inició las gestiones y compró camisetas "pensando que se les pasaría enseguida, pero todo lo contrario, se engancharon".

Ante la (cada vez mayor) inquietud de los chavales, Suárez se puso en contacto con el Patronato de Deportes del Ayuntamiento de Soto del Real, que abrió una escuela municipal de baloncesto con esos 15 niños como primeros alumnos. "Pusieron un entrenador y yo le ayudaba cuando podía" -recuerda- La escuela fue el embrión del que luego salió el club".

Los niños comenzaron a jugar en competiciones locales, en Tres Cantos o Colmenar Viejo, pero pronto los gastos aumentaron "y el ayuntamiento nos dijo que la solución era montar un club. Lo montamos en 2001 con esos chavales, los primeros que se federaron, en categoría alevín". ¿Y el nombre? "Se decidió por votación popular entre ellos. Sí es cierto que cuando yo jugaba había equipos con nombres de ese tipo, piratas, corsarios... Y la verdad es que entonces seguíamos pensando que lo del club era para poco tiempo".


El primer equipo del club. Detrás de ellos, Alejandro Suárez, presidente y fundador.

Pero el crecimiento fue espectacular. "A los niños les gustaba tanto que empezaron a correr la voz en los colegios, lo extendieron y en pocos meses ya teníamos 100 niños apuntados". En ese primer grupo destacaba un chaval, Víctor Serrano, que atraía todas las miradas por su altura y potencial. Su proyección y los contactos del presidente en el Real Madrid hicieron que el club blanco integrara al recién nacido Piratas Soto Basket en su red de clubs vinculados, algo que sirvió para potenciar aún más el baloncesto en Soto del Real. En las navidades de 2001, el Piratas Soto Basket albergó un torneo que contó con la presencia de Wayne Brabender y las cheerleaders del Madrid. En 2003, junto al Ayuntamiento, la FBM y los comerciantes del pueblo, organizó otro de carácter benéfico tras la catástrofe del Prestige. Esta vez, además de Brabender, acudieron a Soto para disputar un partido de veteranos otras leyendas como Vicente Ramos, Fernando Romay, Rafa Rullán...

Curiosamente, Serrano acabó fichando por el Estudiantes, e incluso jugó en el primer equipo en 2011 (ahora milita en el Cáceres Ciudad del Baloncesto de LEB Oro), pero esa relación con el Real Madrid, que duró hasta 2006, aumentó la popularidad del baloncesto en Soto, y el efecto llamada provocó cambios en la estructura del club. Desde Colmenar  Viejo llegaron un grupo de jugadores sénior y con ellos Jordi Alsina, entrenador superior y actual director técnico del club.


El torneo benéfico tras el desastre del Prestige reunió en Soto a leyendas del Real Madrid y el Estudiantes.

Y es que el Piratas Soto Basket se convirtió en un imán para otros municipios de la zona, como Miraflores de la Sierra, Manzanares el Real, Guadalix de la Sierra, El Boalo o Mataelpino. Alejandro Suárez da dos razones: "A los colegios de aquí vienen niños de todos los pueblos de la zona y sus compañeros tiraban de ellos para que se apuntaran. Además, quitando Colmenar y Tres Cantos o, más lejos, Collado Villalba y San Agustín del Guadalix, no hay baloncesto en ningún municipio. En todos manda el fútbol, y la única forma de jugar al baloncesto es venirse a Soto". La ubicación geográfica también es clave para Jordi Alsina: "Al ser el centro de toda la comarca es más fácil que la gente que no tiene baloncesto venga aquí". Aunque también hay un lado malo: "Cuando buscamos entrenadores en Madrid nos dicen que Soto está muy lejos".

El club continuó su crecimiento (133 jugadores en 2003, 180 en 2004, 230 en 2005...) y al polideportivo municipal se unieron las instalaciones deportivas del colegio Salesianos El Pilar gracias a un acuerdo por el que todos los equipos en edad escolar, hasta categoría júnior, se denominan Salesianos Soto Piratas. El club, que se reparte el uso del polideportivo con un  club de fútbol sala femenino, optimiza las superficies al máximo: "Hicimos un tetris y convertimos una de las pistas del polideportivo en dos pequeñas de entrenamiento", recuerdan.En Soto hay más deporte: rugby y, por supuesto, fútbol, pero, hasta ahora, no ha supuesto un gran problema. "Cuando empezamos a funcionar la verdad es que nos comimos al fútbol -afirma el presidente. Ahora los niños tienen un abanico más amplio y se reparten. Hay algunos que hacen fútbol dos años, se aburren y se pasan al baloncesto, y al revés, y también está el club de rugby, que trae mucha gente de fuera como nosotros".


La sala del trofeos del club. A la izquierda, la mascota;
a la derecha, el rincón reservado a los recuerdos de Jorge Sanz.

En la actualidad, el Piratas Soto Basket cuenta con 23 equipos y más de 300 jugadores y jugadoras. El objetivo del club es el mismo que al principio. Como explica el presidente, "se trata de formar a los chavales, que se diviertan y que, a través del baloncesto y de todos los valores que aporta, se formen para la vida cotidiana. Quizá no lo hemos conseguido con todos, pero sí con muchos, chicos que si no hubiera estado con nosotros habrían tenido muchos problemas a nivel social. Al ser un pueblo pequeño nos conocemos todos, sabes cuándo algún chaval está tomando un camino que no es el adecuado, conoces a los padres... Gracias al baloncesto puedes colaborar con ellos y ayudar a cortar malas actitudes".

Y en paralelo, junto a la labor social, está la formación deportiva. En el Piratas Soto Basket está especialmente orgullosos de los jugadores que han salido camino a metas mayores. Junto a Víctor Serrano, el que ha llegado más alto es Jorge Sanz, "uno de los pequeñajos" que acompañaban a sus hermanos en aquel primer equipo. Tras recorrer todos los peldaños de la cantera del Real Madrid y proclamarse campeón de Europa U16 y U18, el base milita ahora en el Melilla Baloncesto de LEB Oro cedido por el Montakit Fuenlabrada. Las vitrinas del club tienen un rincón reservado a sus recuerdos, como camisetas, fotos o recortes de prensa. El Piratas también ha sido un trampolín para talentos como Kiko Jiménez, Adrián Herbert, Ángel Campanario, Alberto Torres, Ricardo Rodríguez Scholl o el reciente campeón de España infantil Eshete Calvo. En el club no suelen poner pegas a las salidas hacia clubs de categoría superior: "Si hay chavales que por sus condiciones físicas o técnica, les ayudamos a elegir, normalmente entre el Real Madrid y el Estudiantes".


La mayor parte de los éxitos recientes han llegado en el Día del Mini,
como este de 2014 en San Agustín del Guadalix.

La marcha de los mayores talentos no ha impedido éxitos deportivos, sobre todo en minibasket. "Con muchas generaciones hemos competido a buen nivel. Por ejemplo, las niñas de 2004 quedaron campeonas en benjamín de primer año, los chicos de 2000 quedaron segundos y los de 2004 han acabado entre los cinco primeros en las tres últimas ediciones del Día del Mini. También hay generaciones, como la del 98, que solo ganó tres partidos en su primer año pero después ha tenido un crecimiento espectacular", señala Jordi Alsina, que destaca, por encima de todo, el valor de una filosofía de trabajo "sin mirar el resultado, como un grupo de amigos que juega al baloncesto. Si pierdes una final, la has perdido, pero que jueguen todos los chavales, que disfruten todos". El presidente apunta que "a veces llegas con 12 jugadores a una final y te encuentras con que el otro equipo juega con 9. Los otros tres, los menos buenos, no salen. Si haces eso, ¿qué estás transmitiendo a los niños? Hay clubs que en mini tienen como único objetivo el resultado. No es el nuestro, no es nuestra prioridad".

Esa filosofía de trabajo incluye dar cabida a los jugadores de la casa cuando terminan las categorías en edad escolar. Para ello, el club cuenta con dos equipos sénior masculinos, hechos a medida. Como explica Alejandro Suárez, "tenemos el equipo A y el B, y ellos eligen. Hay jugadores del B que, por sus condiciones físicas y técnicas, podrían estar perfectamente en el A, pero prefieren un ritmo de trabajo más relajado, no tener la obligación de ir tres días a entrenar, aunque luego se mosquean igual cuando pierden... (risas). Lo que no me parece normal es que tengas un grupo de chavales jugando en tu club desde pequeños, que lleguen a senior y no puedas darles una salida. Intentamos que eso no pase, que todo el que quiera siga jugando" Hasta hace poco, también hubo un sénior femenino, pero desapareció "por temas de estudios, de trabajo o porque algunas se cambiaron de ciudad". Es la única categoría que, en la temporada 2015-16, no tiene equipos femeninos. De los 23 actuales, 8 son de chicas y uno, el prebenjamín, mixto.


El senior A juega en Primera Autonómica. Agachado, a la izquierda, el director técnico, Jordi Alsina.

Además de la formación de los jugadores, está la de los entrenadores. Para combatir el hándicap de la distancia, el club anima a realizar los cursos de la Federación de Baloncesto de Madrid. En 2004 Soto del Real fue sede de un curso, al que se apuntaron más de 20 alumnos. "Desde entonces todos los años hacen los cursos cuatro, cinco, seis... los que quieran. Es algo que les viene bien a ellos y también al club", explican. De los 25 entrenadores del club, 20 se han formado en Soto.

En el club saben que el espectacular crecimiento del Piratas Soto Basket tiene un límite en las instalaciones del municipio. "Ahora mismo estamos a tope", reconocen. Pero apuntan al futuro, representado en los chavales de la escuela, desde los 3 años de edad. El presidente y fundador dice que "nuestro objetivo es seguir funcionando como hasta ahora y dar una salida a los chavales de Soto y de los municipios cercanos. Esto nos supone muchos quebraderos de cabeza, pero compensa por la satisfacción de ver en un entrenamiento a los mismos chavales que empezaron en el 99 entrenando a los más pequeños o jugando en el sénior. Es la prueba de que algo estamos haciendo bien".


El júnior masculino, entrenado por el periodista Fran Fermoso, en un partido en Getafe.


 
 

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