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Santa María del Pilar, educar con el deporte

Hace poco más de un año, en febrero de 2017, el Colegio Santa María del Pilar retiró a uno de sus equipos de la Copa Colegial por los comentarios de algunos de sus jugadores en las redes sociales. Fue la mejor prueba de que en este colegio, situado en el centro de Madrid (casi pegado al parque del Retiro), los valores son más importantes que los resultados dentro de la enorme importancia que, desde hace más de cincuenta años, concede a la práctica deportiva.

 

De  los 2.100 alumnos del Santa María del Pilar, más de la mitad (1.300) practican algún deporte, con el baloncesto (350) o el hockey sobre patines (más de 200) entre los más demandados. Todas las tardes y los fines de semana las pistas del patio y el nuevo pabellón son un hervidero de chavales jugando al baloncesto, al hockey o a cualquiera de las otras nueve disciplinas que hay en la actualidad, sin contar otras ofertas como el grupo scout. ¿Por qué tanta actividad deportiva? Ricardo Sanfiz, coordinador general deportivo, explica que "queremos prolongar la educación que se da en el colegio y utilizar el deporte como desarrollo de la educación plena del alumno mediante los valores que aporta, como el esfuerzo, el trabajo en equipo, el respeto al contrario y al árbitro... Queremos educar con el deporte".

ReportajeSMPilar2Las Olimpiadas Marianistas reflejan la tradición deportiva del colegio.

El baloncesto está ahí desde el principio, como una herramienta formativa más. El colegio nació en 1955, como una segunda sección del Nuestra Señora del Pilar (de ahí que se llamara Nuestra Señora del Pilar B ) situado en la calle Castelló. En realidad, lo hizo en unos bajos cercanos. En los años sesenta ya había niños jugando al baloncesto en una cancha que tampoco era tal. Como explica Gonzalo Samper (antiguo alumno, jugador, entrenador y coordinador), "no era un polideportivo, era una pared, un frontón, donde jugaban los marianistas. Empezaron a poner otra pared, luego un techo... y al final se convirtió en un campo cubierto donde se empezó a jugar al baloncesto". Y solo al baloncesto durante más de 30 años, hasta que el hockey sobre patines llegó a la élite y hubo que compartirlo... Porque la prioridad en Santa María del Pilar es que los alumnos practiquen deporte. Desde siempre. Samper recuerda que "de pequeños, nos íbamos cambiando de deporte, o practicábamos varios a la vez". Algo que, treinta años después, no ha cambiado, ya que muchos de los alumnos compaginan varias disciplinas. ¿Tanta competencia resta jugadores al baloncesto? "Va por rachas. De repente se pone de moda el balonmano y se van.  O las selecciones van bien y todos se apuntan a baloncesto. Es verdad que es complicado porque hay muchas opciones, pero lo importante es que el niño haga deporte en el colegio", dice Samper, quien también reconoce que "el fútbol es lo que primero atrapa a todos, es inevitable, pero luego el reglamento del baloncesto o el hockey ayuda a recuperarlos porque juegan seguro".

ReportajeSMPilar3Un equipo de los años ochenta con camiseta verde, al estilo Celtics.

Jorge de la Fuente, que permaneció en el colegio como alumno, entrenador y coordinador entre 1971 y 1987, recuerda que "antes en la sociedad no había tanta cultura deportiva como ahora, aparte de que muchos alumnos vivían lejos, se marchaban en la ruta y no podían quedarse, pero -insiste- los marianistas siempre han impulsado la práctica del deporte". El mejor ejemplo de esa tradición deportiva está en las Olimpiadas Marianistas, en las que participan 17 colegios de toda España. En Madrid son cinco: Santa María del Pilar, Nuestra Señora del Pilar, Hermanos Amorós, Santa Ana y San Rafael, y Santa María (Orcasitas). Las Olimpiadas ya han tenido cuarenta ediciones, cinco de ellas en Santa María del Pilar. "Es una concentración anual, en diciembre, que crea un ambiente muy particular, de convivencia. Haces amistad con gente de Cádiz o de Valencia que ves una vez al año. Y, sobre todo, fomenta que la gente del colegio haga deporte", explica Samper. Un espíritu similar al de la Copa Colegial, de la que Santa María del Pilar es miembro fundador (y Samper del Hall of Fame). "Hace 17 años, cuando empezó la Copa Colegial, entonces llamada Series Colegiales, la idea nos parecía un poco rara, pero iba mucho con los valores que defendemos en el colegio, que jueguen todos, que el mejor, el que está en un club, pueda jugar con sus compañeros... Lo mismo que sucede en las Olimpiadas Marianistas".

Entre las anécdotas de los primeros años del baloncesto está el color de las camisetas, o, mejor dicho, los colores... "Cada año era de un color diferente -recuerda Samper- Era una cosa rarísima. Cuando nos patrocinaba la editorial SM porque tocaba lo que tocaba, y cuando lo hacía un padre, dependía de la empresa en que trabajara. Recuerdo que de pequeño jugaba de verde, al año siguiente de azul, o de granate..." Así hasta que, en el año 2000, Jorge de la Fuente sugirió el color naranja. Él mismo aclara que "fue por una cuestión puramente económica. El presupuesto no daba para dos equipaciones y entonces de naranja no jugaba nadie".

ReportajeSMPilar4El colegio ha fomentado la práctica del baloncesto con actividades como este campus.

En los primeros años, el colegio solo era masculino, con aproximadamente un equipo por categoría, pero a finales de los ochenta se convirtió en mixto y, enseguida, las chicas se convirtieron en la punta de lanza del baloncesto. Samper es tajante: "El primer equipo femenino que hubo fue uno de los mejores de la historia del colegio. Eran muy buenas y muy luchadoras. Quedaron campeonas de Madrid y aguantaron juntas casi hasta cadete. A nosotros nos decían que el equipo de chicas era mucho mejor que el nuestro, y no podíamos objetar nada porque era cierto. Ese equipo cogió mucha fama en Madrid porque hasta entonces teníamos jugadores que podían destacar pero no equipos como tal". Dos jugadoras ficharon por el cercano Real Canoe y llegaron a jugar en la división de plata: Marina Ruiz de Gopegui (actualmente fisioterapeuta en las selecciones españolas y madrileñas) y Bea Pacheco (entrenadora ayudante en el Campus Promete de Liga Femenina). Entre los jugadores que han salido de Santa María del Pilar a lo largo de su historia destacan Fede Ramiro, Edu Navarro, Pedro Clavería o Manuel Castellanos, entre otros. Y también hay un árbitro ACB, Carlos Sánchez Montserrat.

ReportajeSMPilar5En esta pista, al principio un frontón, se comenzó a jugar al baloncesto en el colegio.

Uno de los mayores impulsos al baloncesto se produjo a comienzos de los años noventa. Jorge de la Fuente recuerda que "organizamos en horario escolar un torneo interno de baloncesto, exclusivamente de mini, todas las tardes de lunes a viernes. Era en abril o mayo, y después teníamos los torneos de Agustiniano, Decroly, Patrocinio San José y Cabrini. Llevábamos una selección de los equipos que sacábamos de las cuatro clases. Eran equipazos porque de 120 niños llevábamos a los que más despuntaban. Ese año muchos chavales que hacían otros deportes se metieron en baloncesto, vieron que los torneos iban de cine y se quedaron".

 A esas alturas, los clubs ya comenzaban a desplazar a los colegios de los primeros puestos en las competiciones preferentes. "Antes teníamos muchos equipos en Preferente y ahora no tenemos ninguno", señala Vicente Morales, actual responsable del baloncesto. A finales de la década de los noventa, el colegio recuperó los equipos sénior, que se convirtieron en referentes de los más pequeños.  El primer equipo femenino estuvo en la 2ª División Nacional entre 2003 y 2005, el masculino logró el ascenso a Primera Nacional en 2009 (aunque renunció a la plaza) y el femenino también estuvo a punto de llegar a Nacional en 2016. Todo ello sin olvidar podios recientes en categorías federadas de formación.

ReportajeSMPilar6Todas las tardes, después de clase, las pistas se llenan de niños jugando.

En 2001, ya en pleno empuje de los clubs, los equipos de canasta pequeña pasaron de las competiciones federadas a otras menos exigentes. "Cuando separamos baloncesto y minibasket, el colegio decidió que los minis fueran a Educación y Gestión. ¿Qué ha pasado en los últimos años? Que los jugadores que más valían en alevín no pasaban a preinfantil sino que, al no competir tanto, se marchaban a otros sitios. Por eso, al unificarse de nuevo las dos secciones, hemos vuelto a federarlos para darles aquí lo que buscan fuera. También por ese motivo llevamos un par de años con tecnificación, un día extra de entrenamiento para grupos reducidos. Intentamos darles algo más". En la actual campaña 2017-18, Santa María del Pilar tiene 19 equipos federados (entre ellos dos sénior y un sub'21), cinco en Educación y Gestión, y una escuela. El número de jugadoras es ligeramente superior al de jugadores.

ReportajeSMPilar7
Fernando Romay acudió a la presentación
de los equipos de la temporada 2017/18.

Dentro la pasión por el baloncesto que hay en Santa María del Pilar, una de las señas de identidad desde siempre es formar a sus propios entrenadores. Vicente Morales explica que "cuando los chicos llegan a segundo año de cadete o primero de juvenil se les da la oportunidad de entrar de segundo entrenadores. No cobran por ello, pero tampoco tienen que pagar la cuota del club deportivo. Cuando ya son entrenadores y tienen equipo, el colegio les beca la mitad del curso".  El objetivo final es formar técnicos que conozcan perfectamente la filosofía del colegio y la educación marianista. "Es muy importante tener gente que esté identificada con el colegio, que no tengamos que formar en nuestros valores porque ya los conocen, porque los han vivido desde pequeños", dice Ricardo Sanfiz. "La clave es, a través, del deporte, dar educación de calidad", insiste Jorge de la Fuente. De los 16 entrenadores que hay en la temporada 2017/18, solo dos no son exjugadores o antiguos alumnos, y doce chavales les ayudan.

La importancia del deporte y del baloncesto en especial en Santa María del Pilar queda clara con un mensaje en su página web: En cada categoría se formarán tantos equipos como sean necesarios para que compitan todos los inscritos que lo deseen. Vicente Morales explica que "a todo el que quiera competir se le busca equipo para que nadie se quede fuera. Tenemos un índice muy bajo de jugadores de fuera. En categorías pequeñas habrá como mucho cinco. En los mayores hay más, aunque el sub'21 está formado al completo por antiguo alumnos y en el sénior masculino hay entrenadores que llevan aquí muchos años".

Además de Jorge de la Fuente, Gonzalo Samper o Vicente Morales (por orden cronológico), algunos nombres clave en la historia del baloncesto en el colegio han sido Javier Casero, Alfonso Riestra, José Antonio de la Fuente (hermano de Jorge), Juan Robledano, Pablo Nieto, Luis Rodríguez de Rivera o Marta Pérez Rico, entre otros. Todos ellos han impulsado el baloncesto primero en el antiguo frontón, después en las pistas exteriores (una de canasta grande y cinco de mini) y, desde hace cinco años, en el nuevo polideportivo, eso sí compartido con actividades del colegio y también de fuera. Con la limitación de instalaciones y la competencia de tantos deportes, que el baloncesto crezca más es complicado. "No podemos dar cabida a muchos más equipos Lo que sí nos gustaría es tener una línea de trabajo entera, sin huecos en ninguna categoría, y también buscar un estilo de juego común", señala Vicente Morales.


 
 

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