Fuenlabrada, la cantera del sur

Reportajes Clubs. FuenlabradaEs un poderoso entre los clubs de la Comunidad de Madrid, pero un humilde en la ACB, donde ya lleva catorce temporadas. Por su primer equipo han pasado nombres míticos del baloncesto nacional e internacional como Velimir Perasovic, Pablo Prigioni, José Manuel Calderón y Walter Hermann. Y mientras los mayores se consolidan entre la élite, la cantera ha crecido hasta ser una de las más numerosas de la Comunidad a la altura de históricos como el Real Madrid y el Estudiantes.

 

El Baloncesto Fuenlabrada nació en 1983 como un club modesto más. Fundado por Miguel Ángel Hernández y Julián Aranda bajo la denominación de PMD Fuenlabrada, pasó dos años compitiendo en la liga municipal hasta dar el salto, en 1985, a la competición federada. Con la imprescindible ayuda de los patrocinadores, el primero Cafetería Maná, y con las pistas descubiertas del colegio público San Esteban para jugar y entrenar, escaló posiciones.

En la temporada 1986-87 se inscribió en Segunda División Autonómica y al año siguiente llegó a Primera Autonómica. En 1989-90, ya como AD Fuenlabrada, consiguió el ascenso a Segunda División Nacional. Ese año se incorporaron al club Armando Polo, actual jefe de cantera, y Juan Antonio Jiménez, presidente durante casi dos décadas (en 2006 le sucedieron Fernando Polaina y el actual, José Quintana). También en 1989 se produjo el primer cambio de cancha: de un colegio, el San Esteban, a otro, el Miguel Hernández, ya a cubierto.


La pista del colegio San Esteban fue la primera cancha de juego.

El cambio de década marcó un punto de inflexión. No solo en el club sino también en el municipio. En la temporada 1991-92, Fuenlabrada acogió en el recién inaugurado pabellón Fernando Martín los partidos europeos del Partizan de Belgrado, obligado a jugar en el exilio por la Guerra de los Balcanes. Ese equipo, dirigido por Zeljko Obradovic y en el que militaban Sasha Djordjevic, Predrag Danilovic y Nikola Loncar entre otros, se ganó la admiración de los aficionados fuenlabreños que incluso le apoyaron en la Final Four de Estambul cuando un triple de Djordjevic supuso la conquista de la Copa de Europa frente al Joventut de Badalona.

“Aquí ya había afición al baloncesto, pero cuando vino el Partizan se vio cómo era capaz de responder la gente. Había 4.000 personas apoyando en las gradas. La gente del baloncesto, que había estado tapada hasta entonces, sale a la calle y demuestra que esta ciudad podía tener un equipo en ACB porque la gente iba a responder. Podemos decir que todo lo que llegó después se gestó cuando vino el Partizan”, explica Ferrán López, nueve temporadas en el primer equipo y en la actualidad director deportivo del club.


Un equipo de la temporada 1986-87, en Segunda Autonómica.

También en 1991, llegó la denominación de Club Baloncesto Fuenlabrada tras la fusión con el Club Femenino Baloncesto Fuenlabrada que había fundado Antonio Herrera. Al año siguiente se produjo otra fusión, con el CB Torrejón de Ardoz, y llegó el salto a Primera División Nacional. En paralelo, se ponían las bases, con siete equipos de cantera. En ellos se formaba un gigante del baloncesto español, Roberto Dueñas (2,21 m.), descubierto por los técnicos en una parada de autobús. Pasó por el cadete y el junior, y antes de llegar al primer equipo fichó por el Barcelona.

Con los cimientos puestos, el primer equipo miraba ya hacia la máxima categoría. En 1996, el Fuenlabrada compró las acciones del Peñas Recreativas de Huesca y debutó en ACB. Pese a la calidad de jugadores como un joven Salva Guardia y Ken Bannister, no se pudo evitar el descenso. “En un país futbolero es importante encontrar ciudades como esta, donde se respira baloncesto” Sin embargo, todos en el club coinciden en calificar el verano de 1997 como el más importante en la historia del Baloncesto Fuenlabrada. “Ahí se empiezan a hacer las cosas bien, se ponen los cimientos de lo que es ahora, un club estable en ACB”, comenta Ferrán López, quien se incorporó ese verano junto a otro mito del club, el croata Velimir Perasovic.

El objetivo era regresar a la máxima categoría, y el ambiente acompañaba. Como recuerda Ferrán, “cuando yo llegué se respiraba baloncesto por todos los sitios. Ibas a comer a cualquier lado y todo el mundo hablaba del equipo, por la calle veías a la gente botando el balón…Yo soy de Badalona y el ambiente, el sentimiento, es el mismo. En un país futbolero es muy importante encontrar ciudades como esta donde se respira baloncesto”.


En el palacio de La Zarzuela tras conquistar la Copa del Príncipe de Asturias.

Ese nuevo Fuenla arrasó. Primero conquistó la Copa del Príncipe de Asturias, su primer gran título; después el ansiado ascenso al superar al Breogán en el playoff. Velimir Perasovic firmó una media de 23,4 puntos por encuentro. Y mientras el primer equipo brillaba, por debajo se hacía un trabajo oscuro pero efectivo. “Antes, la cantera hacía una labor más social que otra cosa, que los chavales de Fuenlabrada hicieran deporte, pero a partir de 1997 se dice que no, que lo que tienen que  hacer es baloncesto. Se empiezan a poner monitores y a construir una escuela de básquet muy seria…”, comenta Ferrán López.


Velimir Perasovic resultó determinante
en los primeros años en ACB.

La racha del primer equipo continuó la temporada siguiente con la conquista del Torneo de la Comunidad de Madrid, ante Real Madrid y Estudiantes, el liderato en la primera jornada (79-54 al Tau Vitoria), la clasificación para la Copa del Rey, la disputa de los playoff por el título y el pasaporte para la Copa Korac. Perasovic volvió a ser el máximo anotador, esta vez de ACB, con 22,5 puntos por partido.

Durante sus primeros años entre los grandes, el Fuenlabrada destacó por su buen ojo con los fichajes. Después de Perasovic llegaron, entre otros, Nate Huffman (futuro campeón de Europa con el Maccabi), Pablo Prigioni, Chuck Kornegay (bronce en el Eurobasket 2001 con la selección española), un joven José Manuel Calderón y el espectacular Walter Hermann. Ferrán da la explicación: “Somos un club pequeño, con poco dinero, pero cuando apostamos por alguien apostamos de verdad. Vino Hermann, cuando no le conocía nadie, y jugó 30 minutos por partido. Después llegó Calderón con 20 años y jugó 25. Más recientemente vienen Saúl Blanco, Brad Oleson, Xavi Rabaseda… y les pones a jugar. Somos valientes y no nos da miedo apostar por gente joven y por la que nadie apuesta. Aquí no van a conseguir un contrato increíble pero van a jugar y si lo hacen bien pueden lograr ese contrato a través de nosotros”.

Sin embargo, la gran apuesta es el producto nacional. No en vano, al trío formado por el valenciano Salva Guardia (11 temporadas en el club) y los catalanes Ferrán López (9 temporadas) y Francesc Solana (5) se le conoce en Fuenlabrada como ‘la Santísima Trinidad’. “Somos un club pequeño pero valiente. Cuando apostamos por alguien lo hacemos de verdad” Quizá porque los tres resultaron decisivos tras el increíble descenso de la temporada 2003-04, cuando el primer equipo bajó a LEB con trece victorias como consecuencia de la ACB más igualada de la historia. Con Guardia, Solana y Ferrán López al frente, el Fuenla solo tardó un año en regresar a la máxima categoría que no ha abandonado desde entonces.

Desde su puesto de director deportivo, Ferrán mantiene esa filosofía: “Cuando hay problemas en el primer tiempo los que tiran del carro siempre son los nacionales, quizá porque hablan tu idioma, porque saben lo que sufre el club y la afición, y lo viven más cerca. El jugador español prefiere estar en la ACB que, por ejemplo, irse a Francia. Por eso siempre miraré con mejores ojos a un nacional que a uno de fuera”.


José Manuel Calderón también pasó por
el Fernando Martín antes de recalar en la NBA.

Si el primer equipo está plenamente asentado entre los grandes, la cantera no ha parado de crecer. Con trabajo y mucha paciencia. “Tener una buena cantera es un trabajo de años. Casi nadie habla de los monitores pero para un club como el nuestro el trabajo que hacen con los jóvenes es clave. Al final siempre se ve al entrenador de ACB que les hace debutar, a Salva Maldonado o a Porfi Fisac, pero mucho más importante que ese último empujón es la labor que han hecho antes los entrenadores del junior o del cadete”.

En la actualidad, el Baloncesto Fuenlabrada controla a 1.000 jugadores. En los equipos federados (desde el vinculado LEB Plata y el EBA hasta los alevines) y en los colegios y escuelas del municipio, como la Khalil Gibran. Pero el cuerpo técnico del club no tiene fronteras: “Ahora mismo hay un mercado emergente, el de los congoleños, muy atractivo y con gente muy buena físicamente. Controlamos toda la zona sur de Madrid y no dejamos de mirar el mercado nacional. Por ejemplo, Álvaro Muñoz llegó de la cantera de Ávila, y Adrián Laso, que es de Palencia, lleva con nosotros desde los 13 años”, explica Ferrán López.


Este equipo cadete femenino se proclamó campeón de Madrid en 2004.

Esa labor ha dado sus frutos en las últimas temporadas. “Antes nuestros equipos de cantera jugaban contra el Estudiantes o el Real Madrid y nos ganaban de 40. Con los años se ha acortado esa diferencia. Hemos llegado a ponernos a su nivel e incluso, a veces, a ganar nosotros”. El primer ejemplo fue el equipo cadete femenino campeón de Madrid en la temporada 2003-04. El más reciente, el junior masculino que en 2011 fue subcampeón de la Comunidad y llegó hasta las semifinales del Campeonato de España. “Estábamos tres arriba contra la Penya, pero nos empataron y perdimos en la prórroga. El Barcelona quedó campeón, el Joventut segundo, después Unicaja y cuartos nosotros, luchando contra las mejores canteras de España. Eso, que hace cinco años era impensable, da sentido a lo que estamos haciendo y demuestra que estamos trabajando bien”.


Ferrán López, actual director deportivo, el día de su retirada.

Ferrán López se encontró en 1997 con una ciudad donde se respiraba baloncesto. Como en su Badalona natal. Ahora trata de implantar el mismo sistema de trabajo que ha convertido a la Penya en una de las mejores ‘fábricas’ de España: “Quiero que dentro de cinco años podamos tener en el primer equipo a cuatro o cinco jugadores formados totalmente en nuestra cantera, que ellos sean los futuros Solana, Salva Guardia o Ferrán López. Nosotros tuvimos que venir desde fuera para ser los líderes del equipo. Que los artífices del Fuenlabrada del futuro sean chicos como Álvaro Muñoz, Javi Vega o Adrián Laso”.

Al Baloncesto Fuenlabrada ya se le conoce como la cantera del sur de Madrid. Pero su director deportivo mira más lejos: “¿La cantera del sur? No, queremos ser la cantera de Madrid. Y estamos en ello. No podemos luchar contra la historia de Estudiantes, pero estamos haciendo las cosas al mismo nivel. Queremos que el día de mañana se hable de la cantera del Fuenlabrada como ahora se habla del Estudiantes o de Badalona. Nos va a costar, es un trabajo de años, pero estamos en el camino”. Tiene una ventaja, que parte de ese camino ya está hecho, porque “Fuenlabrada es un muy buen sitio para jugar el baloncesto y para la gente que nos gusta el baloncesto”.


Jonah Callenbah en un partido contra el Estudiantes del equipo junior, cuarto de España en 2011.

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