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Patrocinio San José, un histórico que renace



Es un club modesto en un barrio rico. En plena calle Orense, junto a AZCA, encerrado entre bloques de pisos, el bullicio de decenas de chicos y chicas jugando al baloncesto en el patio contrasta con el intenso tráfico al salir a la calle. El Patrocin...

Reportajes Clubs. Patrocinio San JoséEs un club modesto en un barrio rico. En plena calle Orense, junto a AZCA, encerrado entre bloques de pisos, el bullicio de decenas de chicos y chicas jugando al baloncesto en el patio contrasta con el intenso tráfico al salir a la calle. El Patrocinio San José es, además, un histórico del baloncesto madrileño. En los noventa llegó a tener un equipo en Primera B (la actual LF2). Después llegó el bajón y desde hace un lustro el intento de resurgir. Desde abajo y consciente de sus limitaciones.




 
El Patrocinio San José tiene varios aspectos inusuales. El más positivo, que en el colegio el baloncesto vence al poderoso fútbol. En número (240 jugadores a 100) y en días de ocupación del patio (3 con las canastas, 2 con las porterías). El negativo es que los mejores se ven obligados a emigrar. No solo los jugadores que buscan mayores retos sino también los equipos que alcanzan categorías donde es obligado jugar a cubierto. No hay pabellón, así que a lo largo de su historia el club de la calle Orense ha alquilado instalaciones en lugares como Pinto, Valdebernardo, Fuente el Saz, Barajas y Canal.


El club en la temporada 1991-92, cuando llegaron los primeros títulos.

El baloncesto llegó al colegio en 1984, en forma de liga interna, por iniciativa de un grupo de padres con el apoyo de la dirección del centro y del APA. Un año después se creó el club, también gestionado por los padres, para participar en las competiciones organizadas por la Federación de Baloncesto de Madrid. Entonces el colegio era solo femenino y el básquet el único deporte que se practicaba. Mientras los niños comenzaban a llegar desde 1988 (el cole no se hizo mixto definitivamente hasta 1994), las chicas cosechaban los primeros éxitos bajo la coordinación de Ángel Manzano, uno de los históricos del básquet madrileño

El título de Infantil femenino Preferente en la temporada 1991-92 fue la avanzadilla de la época dorada, que llegó en la 1995-96 con la presencia del equipo senior femenino en Primera B, equivalente a la actual Liga Femenina 2. Entrenadas por Javier Arredondo (actual seleccionador cadete masculino de Madrid), las jugadoras del Patrocinio pasearon el nombre del colegio en la élite del baloncesto nacional desde el pabellón de Pinto.


Una foto de familia de la temporada 1994-95. En la esquina superior izquierda,
Javier Arredondo; justo debajo, Irene Herradas.

En la segunda mitad de los años 90, el Patrocinio San José se convierte en cantera del básquet femenino nacional. Jugadoras como Irene Herradas (Real Canoe, Rivas, Las Rozas, plata en el Eurobasket 2007.), Pilar Verde y Paloma Bas defienden sus colores. Poco después también saldrían chicos directos hacia la élite como Álvaro Frutos (Real Canoe, Fuenlabrada, Melilla.) y Richard Nguema (Real Madrid, Estudiantes, Obradoiro.). Y sobre todo una generación de entrenadores. Tras Ángel Manzano y Javier Arredondo, estuvieron al frente Jorge Pulido, Iñaki García, Fran Díaz, Fernando Puertas, Patricia Lloret. También pasaron José Domingo, ahora en el Asefa Estudiantes, y María Aragón, que años después se convirtió en la primera entrenadora en conseguir un título nacional de baloncesto en silla de ruedas.

Sin embargo, con el final de la década llegó el declive, algo que Jorge Ponce, director deportivo durante las últimas cinco temporadas, achaca a un cúmulo de factores: "Formamos entrenadores porque no los podemos conseguir" "En la temporada 1999-2000 el fútbol llegó al cole, pero además se juntaron muchas cosas. En aquellos años surgieron más clubs de baloncesto de Madrid y no tener pabellón condicionaba mucho. En varias ligas se empezó a exigir tenerlo y los chicos preferían jugar a cubierto a hacerlo en la calle. Además la oferta para los entrenadores era mayor y no podíamos competir en sueldos. Si no puedes ofrecer cosas interesantes a los entrenadores, se van a otros sitios y baja el nivel. Y cuando hay menos entrenadores, hay menos niños, menos padres en la directiva dispuestos a hacer cosas. Entramos en una dinámica negativa".

Todavía hubo tiempo para los últimos títulos. En la temporada 2002-03, el Cadete femenino, entrenado por Fran Díaz, quedó campeón de Federado y ascendió a Preferente. En su caso, tocaba entrenar en Valdebernardo. La misma temporada, el Junior masculino, bajo la dirección de Patricia Lloret, acabó tercero. Pero el descenso del número de jugadores y de equipos era irremediable. Jugadoras como Cristina Martínez (actual responsable del baloncesto junto a Margarita González) se vieron obligadas a cambiar de aires ante la falta de equipo para su edad.


La imagen corresponde a la campaña 1997-98, todavía en pleno auge.

Patricia Lloret fue la última del antiguo equipo técnico en marcharse pero antes puso los cimientos para frenar la caída del club. Jorge Ponce recuerda que "cuando yo llegué, en la temporada 2006-07, solo había cinco o seis equipos federados. En total unos 60 jugadores. Patricia había decidido montar un equipo senior con antiguos jugadores, la mayoría procedentes del Sub'21. Jugábamos en el polideportivo de Pinto, y ella consiguió que cinco o seis de aquellos jugadores nos convirtiéramos en entrenadores. El reclamo para entrenar era poder jugar en el senior. Si jugábamos a las ocho, veníamos dos o tres horas antes para entrenar a los niños. La fórmula funcionó y un año después también formó un junior femenino, que más tarde se convirtió en senior, con la misma filosofía. De ese junior salieron seis entrenadoras".


El equipo infantil masculino de la generación de 1996,
una de las mejores de los últimos años.

Ese grupo de jóvenes técnicos emprendió el relevo generacional desde abajo, con la única ambición de aumentar el número de jugadores, y con nuevos sistemas de trabajo para conseguirlo. "Se empezó a trabajar de otra manera. Se hizo más hincapié en la escuela, que hasta entonces funcionaba aparte. Surgió el día del minibasket, en el que la clase de educación física se dedica exclusivamente al baloncesto. Y todo de forma muy animada, muy divertida, para conseguir que los niños se apunten, porque lo que funcionaba hace diez años, el método niño-canasta-balón, ya no funciona. Ahora para formar al niño tienes que hacer que se divierta".

Margarita González, que formaba parte de esa nueva hornada de técnicos, recuerda que "yo jugaba aquí desde los 5 años y me tuve que ir en Preinfantil al San Agustín porque no había equipo. Después volví". A los 15 años comenzó a entrenar, siempre dentro de esa filosofía: "¿Cómo convencemos a los niños para que elijan baloncesto? En septiembre les cogemos uno por uno para que prueben, les motivamos y hacemos las clases muy divertidas". Con la misma misión regresó Cristina Martínez.

Poco a poco, el baloncesto comenzó a abrir de nuevo el hueco con el fútbol. Siempre consciente de sus limitaciones y mirando al futuro. "Faltaban equipos en muchas categorías. No podíamos conseguir un cadete femenino de golpe, pero sí trabajar para tener más niñas en alevín", explica Jorge. Un trabajo que se refleja en las horas de entrenamiento. Todos los equipos, desde la escuela, entrenan alrededor de cinco horas a la semana, repartidas entre los tres días de ocupación del patio (los otros dos son para el fútbol).


Juan Antonio Orenga, en el torneo de final de temporada.

El primer objetivo, el numérico, pronto dio sus frutos. En la temporada 2009/10, el club ya contaba con 180 jugadores, el triple que tres años antes. En la 2011/12 ha aumentado hasta 240 en 12 equipos federados más cinco de escuela. 166 chicos y 74 chicas. Desde 5 años hasta categoría senior. Un máximo histórico y una progresión que aumenta sobre la marcha. "En septiembre empecé con 17 niños de 5 años y ahora [en enero] ya tengo 23. En 1º de Primaria tenemos 32", explica Margarita. A más número, mayor calidad. "Desde hace dos años hemos vuelto a federar a los benjamines y este año, por primera vez, a un equipo benjamín femenino que tiene 15 niñas", comenta Jorge.

Además de formar jugadores, el Patrocinio San José forma entrenadores. De los 25 actuales, 21 son alumnos o antiguos alumnos y la media de edad ronda los 19 años. El más veterano tiene 28, el más joven 16. Como explica Jorge, "sabemos que aquí van a estar durante una etapa de su vida. Luego hay que buscar gente nueva. El primer año les pedimos que prueben a ver si les gusta y el segundo ya es obligatorio sacarse el título. Formamos entrenadores porque no los podemos conseguir fuera. Si no puedes conseguir técnicos de calidad, tienes que formarlos tú".

Más jugadores, más entrenadores y nuevos éxitos. En 2009, el senior masculino y el infantil masculino 95 terminaron terceros de Federado. Un año después, el infantil del 96 alcanzó el título en la misma categoría, y en 2001, el cadete masculino fue subcampeón. "Llamamos a otros clubs para buscar equipos a nuestros mejores jugadores" "Ahora nos encontramos con algo que no pasaba desde hace tiempo, que jugadores que hemos formado se marchan a otros equipos. Pero eso no nos preocupa en absoluto. Este es un club puramente formativo. Incluso hemos llamado a directores técnicos de otros clubs para buscar equipo a un jugador nuestro que destaca. Cuesta mucho cuando ha empezado contigo con 5 años, pero si llega un momento en que aquí no va a mejorar y marcharse le beneficia, lo mejor es que lo haga".


Baloncesto y diversión. A veces hay hasta 'cheerleaders'.

Capítulo aparte en la historia del Patrocinio San José merece su torneo de fin de temporada, que ya camina por la 27ª edición. Un evento que ha sufrido los mismos vaivenes que el club. "Pasa igual. Al principio era algo grande. Aquí han venido el Real Madrid, el Estudiantes, el Fuenlabrada con Roberto Dueñas. Después bajó muchísimo. En los últimos años se han hecho más actividades: venta de camisetas, una competición de cheerleaders, un concurso de carteles.".  El aumento de niños en las últimas temporadas ha supuesto también más padres comprometidos, lo que ha permitido sacar mayor partido del privilegiado entorno. "El año pasado los miembros de la junta directiva buscaron el apoyo de barrio, de los comercios cercanos, y tuvimos una respuesta muy positiva. El grado de implicación de la junta es muy importante", recuerda Pilar Paredes, delegada de campo y uno de los nexos de unión entre el club y un colegio que, consciente del servicio que se presta a los chavales, ha mantenido y ampliado su apoyo durante estos años.


El patio del colegio está ocupado hasta las diez de la noche.

Con casi 30 años de historia, los objetivos del club son "seguir creciendo en número de jugadores y en calidad". Sin límites. Los principales problemas, los mismos de siempre: "Hay que alquilar pabellones. En la temporada 2010-11, el equipo de Autonómica empezó jugando en Fuente El Saz. El cadete 92, que llegó a la final, lo hizo en el Triángulo de Oro, Barajas y Canal. Además, somos un club que se autogestiona. Si hay más niños, hay algo más de dinero para pagar mejores sueldos y mejorar el nivel, pero si alguna vez llegan tres generaciones malas tendremos un problema".


Los chicos de la escuela, garantía de futuro para un histórico.

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