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San Agustín, una fábrica de talentos



José Luis Llorente, Rodrigo de la Fuente, Juan Antonio Orenga. Son grandes nombres del baloncesto nacional con algo en común: todos se formaron en el colegio San Agustín. Y lo hicieron a las órdenes de técnicos como Rafael Peyró, Javier Sampedro o Al...

Reportajes Clubs. San AgustínJosé Luis Llorente, Rodrigo de la Fuente, Juan Antonio Orenga. Son grandes nombres del baloncesto nacional con algo en común: todos se formaron en el colegio San Agustín. Y lo hicieron a las órdenes de técnicos como Rafael Peyró, Javier Sampedro o Alberto Martín. El colegio de la calle Padre Damián es desde hace más de cincuenta años una de las mayores canteras del básquet madrileño y nacional. En 2012 cuenta con 380 jugadores, y sigue creciendo, en cantidad y en calidad.



 


Los hermanos Llorente con la camiseta del San Agustín.
Arriba, Julio y José Luis; debajo, Toñín y Paco.

Lo primero que llama la atención al entrar en el patio del San Agustín es una interminable hilera de canastas. Juan José Hernández Liras, el coordinador de baloncesto, resta importancia: "Solo las usamos para entrenar el tiro". También quita trascendencia a más cosas: "No te voy a hablar de valores, solo de trabajo, de hechos.". Pero los valores del San Agustín no tardan en aparecer por sí solos. El primero, el compromiso. Quien entrena juega. Después, el respeto, empezando por la figura de los entrenadores, "que son el mayor valor del club".

El colegio San Agustín está en la calle Padre Damián, a pocos metros de un gigante, el estadio Santiago Bernabéu. Por su cercanía y por la especial relación que ha unido hasta hace poco a los dos clubs, del cole han salido muchos jugadores hacia la casa blanca. Como José Luis Llorente, su hermano Toñín, y, en fútbol, los otros dos miembros de la saga, Paco y Julio. Los cuatro fueron alumnos del San Agustín. Juan Antonio Orenga, fichado por Clifford Luyk para el Madrid, estudió y creció deportivamente aquí mientras jugaba en los dos equipos, el del club y el del cole. Pero en algo más de medio siglo (el colegio se inauguró en 1959), el San Agustín también ha surtido a otros colores. Rodrigo de la Fuente, también alumno, tomó el camino del Magariños en 1988. Después de una larga trayectoria (Fuenlabrada, EE.UU., diez años en el Barcelona, cuatro en Italia.) regresó al Estudiantes en 2011.


Un infantil femenino de los años ochenta.

Aparte de los ya citados, más talentos: Marcos Carbonell, los hermanos García Ribas (Javier y Carlos), Darío Quesada, Jon Rementería, Sergio Luyk. Y también, desde los ochenta, las chicas. Entre otras, Nuria Ferrándiz, Belén Porrero, Silvia Sánchez, Patricia Argüello, Sara Vita y Bea Parada, que además de jugadora de Las Rozas Village (LF2) es profesora del centro.

Si el número de grandes jugadores es importante, también el de los entrenadores que los formaron: Raimundo Gorgojo (también profesor), Rafael Peyró, Javier Sampedro, Enrique León, José M. Martínez Benavides, Manuel Júlbez, Alberto Martín, Ricardo Hernández, Lolo Calín, Luis Moreno, Alonso de Madariaga y José Luis Pichel, entre muchos otros. "El único requisito para jugar es el compromiso, no la calidad" "Por aquí han pasado entrenadores de gran nivel. Puede decirse que también somos una cantera de entrenadores porque hay muchos técnicos repartidos por ahí que proceden del San Agustín", sentencia Juanjo. Los primeros coordinadores fueron, en los años 70, Peyró y Sampedro. A partir de 1981, y durante dos décadas, la responsabilidad recayó en Raimundo Gorgojo, quien recuerda la labor del padre Manolo Vázquez, "que era el alma del baloncesto en el colegio".

Con esta tradición, no extraña que en 2012 el baloncesto se mantenga como el deporte mayoritario del colegio por encima del fútbol y el balonmano, que completan la oferta. De los 380 jugadores de básquet, 260 están federados (160 chicos y 100 chicas) más 120 niños y niñas en la escuela. El padre Rubén Paris es ahora máximo responsable, con tres coordinadores, uno para cada deporte. "Dependemos totalmente del colegio y hay una colaboración absoluta en todo lo que hacemos, pero trabajamos de forma independiente. Nos dejan autonomía para tomar todas las decisiones deportivas", comenta Juanjo, quien destaca que "aquí el deporte se cuida mucho. Y eso que damos mucha guerra. En Semana Santa, en Navidades. siempre estamos en el patio haciendo ruido desde las 9 de la mañana, pero nunca nos han puesto pegas".


Este equipo infantil masculino corresponde a la temporada 2007-08.

El club no está cerrado a los jugadores de fuera, pero los alumnos del San Agustín tienen prioridad. "El colegio demanda cuidar a la gente de la casa. Si un chaval del cole quiere jugar, lo va a hacer siempre y cuando venga a entrenar. El único requisito es el compromiso, no la calidad. Solo se trae a gente de fuera para completar equipos y siempre que sea estrictamente necesario". Premiar el compromiso no está reñido con el trabajo del entrenador. "El que viene a entrenar juega seguro -insiste Juanjo-, ¿cuánto? Eso lo deciden los entrenadores, que son el mayor activo del club. Los jugadores van pasando, pero siempre hay que respetar y cuidar al entrenador. Eso lo tengo clarísimo". Una filosofía que va más allá del aspecto puramente deportivo porque "si le quitas la autoridad a un entrenador, o a un árbitro, se la estás quitando también al padre. Para la educación de los niños es básico respetar esa figura."

En el palmarés del San Agustín hay dos Campeonatos de España escolares, una participación en el Campeonato del Mundo escolar, doce participaciones en Campeonatos de España y veinte campeonatos de Madrid en mini, además de una Copa Colegial, en 2007, y dos subcampeonatos, en 2010 y 2012. Uno de los últimos éxitos ha llegado con la generación del 94, que en la temporada 2009-100 llegó al tercer puesto cadete de Madrid y en la 2010-11, siendo junior de primer año, forzó el tercer partido en cuartos de final ante el Estudiantes. La mayor parte de jugadores de ese equipo son de fuera del colegio, pero incorporados a lo largo de varios años y no sin dificultades. "Por ejemplo, Carlos Betes no es alumno nuestro, pero lleva con nosotros toda la vida, desde prebenjamín". En total, de los 380 jugadores del San Agustín solo 40 no son alumnos. Entre los 32 entrenadores las cifras están más repartidas y hay casi tantos de fuera (14) como exalumnos o exjugadores (18). 


Los más pequeños garantizan el futuro. En la imagen, el cierre de la temporada mini en 2008.

La base está garantizada con los 120 chavales de la escuela. Juanjo sabe que "los niños no caen del cielo" y por eso dice que "lo importante es hacer las cosas bien, y hay fama de que en la escuela de baloncesto lo hacemos". A él le toca mantenerse en contacto con los padres: "No tenemos muchos medios pero los que tenemos los aprovechamos. Mediante el correo electrónico les damos información sobre todo lo que hacemos durante la temporada. Si un niño no viene a entrenar, se le llama para saber qué ha pasado. Hay un trato muy cercano". En el San Agustín todos se implican. "Fernando Reborio, entrenador del junior A, es también el responsable de marketing, Jesús Pérez-Castilla, el coordinador de mini; Álvaro Manzanares." Se trata de cuidar al máximo los detalles. Por ejemplo, tras su eliminación en los playoff, una pancarta rinde homenaje a la generación del 94.


El patio del colegio está lleno de canastas.

Esa pancarta está situada en el pabellón, que, desde su inauguración en 1999, representa un valor añadido. Aunque con limitaciones. La gestión es privada y el club disfruta de él los lunes, miércoles y viernes hasta las ocho de la tarde. Precisamente el viernes, tanto el pabellón como las pistas del patio (tres de canasta grande y dos de mini) se llenan de jugadores. "Ese día coinciden todos los equipos, pero nos apañamos", comenta Juanjo, acostumbrado a gestionar sus recursos: Por los debates del San Agustín han pasado Pepu, Messina y Joan Plaza "Cuando entrenaba siempre decía que mi equipo era el mejor del mundo. Ahora digo que mi club es el mejor del mundo. Me gusta esa mentalidad. Querría tener el pabellón también los martes y los jueves, y más horas, pero sé que no es posible y lo acepto". Además, no todo consiste en disponer de una pista cubierta. "El polideportivo te da muchas cosas, pero también te quita algunas. Pepe Laso dice que cuando la gente sufre un poco salen mejores jugadores. Tener un pabellón ablanda. Sé que Llorente saltaba la valla con el colegio cerrado para entrenar, o que entrenaba nevando. Entonces daba igual".


El equipo senior femenino, en la temporada 2011-12.

Y no solo Llorente. En los años ochenta muchos equipos de la cantera del Real Madrid entrenaron a descubierto en el patio del San Agustín bajo la dirección de Raimundo Gorgojo, que durante nueve años simultaneó su labor en el colegio con la de técnico de la cantera blanca. "Siempre había jugadores del San Agustín en el Real Madrid, y al revés", recuerda el veterano técnico, alejado de las pistas desde hace varios años. Bajo su dirección, el Real Madrid fue campeón de España cadete y juvenil. Entre aquellos jugadores, habituales del patio, estaban David Brabender y Juan Aísa. Este último suele acudir al pabellón para jugar con el equipo de su empresa.

De aquellos años, Gorgojo recuerda que "muchos profesores éramos entrenadores y controlábamos a todos los alumnos. Nunca se nos escapaba un buen jugador de baloncesto". También que el San Agustín contaba con un equipo senior "patrocinado por Clesa, que pagaba 800.000 pesetas al año". Pero con el tiempo ese primer equipo desapareció. Los jugadores llegaban hasta el junior y a partir de ahí les tocaba buscar destino. Muchas veces con la ayuda del club. Lo mismo sucede ahora cuando alguien llama en busca de equipo: "Si me llama un padre, siempre le digo que lo mejor es que su hijo se quede en su colegio, pero si allí no hay baloncesto y aquí no tenemos hueco, colaboro en buscarle equipo", dice Juanjo. En la temporada 2011-12 ha empezado a competir el senior femenino, en su mayor parte formado por entrenadoras. En la 2012-13 lo hará el masculino. Pero Juanjo mantiene la misma filosofía: "Los jugadores son de sus padres, no son míos ni del club. Cada uno puede hacer lo que quiera. Aunque tengamos un senior, si alguien les ofrece algo mejor pueden marcharse sin problemas".


Este equipo alcanzó el subcampeonato de la Copa Colegial en 2012.

Como siempre, desde los años de Llorente, los jugadores llegan, aprenden y se van. El San Agustín es un club colegial, con clara vocación pedagógica, y lo demuestra con iniciativas como unos debates abiertos en los que han participado, entre otros, Pepu Hernández, Joan Plaza, José Ramón Cuspinera, Chus Mateo, Luis Guil, Ettore Messina y Pepe Laso. "Es una actividad destinada a los entrenadores. Para un chico de 18 años debatir con Pepu o Joan Plaza es un experiencia riquísima", explica Juanjo. Sin despegarse de los valores de siempre, el actual coordinador de baloncesto afronta un cambio de ciclo: "Siempre hemos tenido el objetivo de ser más, de tener cuantos más jugadores mejor, pero eso ha dejado de ser una obsesión. Ahora buscamos ser mejores".


Más de 300 jugadores en la foto de familia del San Agustín 2011-12.

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