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"Para progresar hay que competir"

Armando Gómez Gago tuvo el jueves 1 de noviembre su primera sesión de trabajo al frente de la selección cadete masculina relevando en el cargo a Javier Zamora. Con una trayectoria que va desde el patio del colegio Cabrini hasta el banquillo del Fuenlabrada ACB (en 2009 con Luis Guil y 2015 con Jesús Sala), Gómez Gago recoge el legado de una selección campeona de España con ilusión, casi como un sueño cumplido, y cuenta los días que quedan para el 3 de enero, cuando comenzará en Huelva el Campeonato de España de Selecciones Autonómicas, "la mejor competición que hay en el baloncesto formativo".

¿Cómo afrontas la llegada a la selección cadete masculina? ¿Qué te atrae?

Es un puesto que siempre me había hecho ilusión. Llevo muchos años en el trabajo de cantera y llevar una selección significa, aparte de formar jugadores, competir, y en la mejor competición que hay en el baloncesto formativo como es un Campeonato de España. Para mí es un reto ilusionante. Estoy como un niño con un juguete nuevo. Ahora mi principal objetivo como entrenador es disfrutarlo e intentar aportar a los chicos mi experiencia.

A pesar de tu juventud (34 años), tienes una trayectoria muy amplia. ¿Nunca había estado en las selecciones madrileñas?

Una vez, hace tiempo, fui ayudante de Javier Arredondo, también en la cadete masculina, pero en ese momento estaba en el primer equipo del Fuenlabrada y tuve que dejarlo. Me quedé con la miel en los labios. Ahora he vuelto a avivar esa ilusión.

Tomas las riendas de una selección que es campeona de España y que, al menos sobre el papel, tiene un gran potencial físico y técnico, ¿hay presión?

Más que presión es ilusión por seguir haciéndolo bien y mantener el nivel que ha tenido la selección de Madrid no solo la temporada pasada sino los últimos años. Ahora bien, no solo es tener los mejores jugadores sino intentar hacer el mejor equipo. Tenemos potencial, eso es evidente. En esta primera concentración hemos hecho una lista muy amplia, de veinte jugadores, y me va a dar mucho dolor de cabeza tener que elegir solo doce. El nivel es muy alto. Como digo, vamos a intentar hacer el mejor equipo posible.

EntrevistaArmandoGomez Foto2Con su cuerpo técnico: César Hernández, José Rey, Adolfo García y Roberto Ruiz.

¿Es muy diferente el trabajo diario en un club al de una selección?

Sí, hay que intentar minimizar todo. Sobre todo, facilitarle al jugador la información, no darle en exceso. Ellos ya saben jugar al baloncesto... Hay que intentar que dentro de estos días, que son escasos, se conozcan, se sientan bien... y competir lo antes posible porque eso es lo que quieren.

¿Tienes ya una idea en la cabeza sobre cómo jugar?

Para eso nos sirven estos cuatro días. Al final, es baloncesto y gente joven, que puede correr, hacer un baloncesto agresivo y atractivo, y yo como entrenador también vengo a pasármelo bien. No tendría ningún sentido ver a un equipo que se aburre y no disfruta.

¿Un baloncesto divertido entonces?

Sí, a meter puntos. Es lo que al final van a querer los jugadores, pero si quieres meter muchos puntos también hay que sacrificarse y correr.

¿Cómo te definirías como entrenador?

Uffff... He cambiado tantas veces que no me puedo definir de una manera. Con el tiempo se va cambiando. Lo que sí tengo claro es que me apasiona el baloncesto y me gusta entrenar. Me definiría simplemente como alguien que tiene ilusión.

EntrevistaArmandoGomez Foto4Los jugadores que asistieron a la primera sesión de trabajo de la selección cadete.

Repasando un poco tu carrera como entrenador, empezaste en el colegio Cabrini...

Hay gente que tiene más nivel y empieza en un club importante o incluso en una cantera ACB. Yo empecé en un colegio y me siento muy orgulloso. Es la otra parte del baloncesto. A veces faltan recursos, no tienes balones para todos, entrenas con frío... Eso lo he hecho toda la vida. Ahora vengo a un pabellón y cuando hay algo que falla me da vergüenza quejarme porque sé que no todos pueden entrenar en estas condiciones.

En 2009 ya estabas en el banquillo ACB del Fuenlabrada a las órdenes de Luis Guil, ¿cómo fue ese proceso?

Inesperado. Conocí a Luis en un campeonato júnior, le caí bien y me llevó a Fuenlabrada. El primer año estuve con el cadete B y luego me ofreció la posibilidad de estar en su cuerpo técnico. Realmente no estaba preparado para ese nivel, pero me sirvió de experiencia y para ver cómo es el baloncesto profesional. Me enriqueció mucho.

Uno de tus mejores momentos fue el título de LEB Plata en 2014 con el Fundación Baloncesto Fuenlabrada, el segundo equipo, con jugadores como Rolands Smits, Jorge Sanz... ¿cómo lo recuerdas?

Como en general la vida pasa tan rápido, y el mundo del deporte igual, ya prácticamente lo tengo olvidado. Fue un momento muy bonito, pero por la manera que tenía de vivirlo no lo disfruté como si hubiera sido ahora. Todo va tan rápido y con tanta tensión que no lo disfrutas. Para mí fue otra experiencia fabulosa. En ese momento, al haber estado todo el año primero, casi lo ves como algo normal, pero luego te das cuenta... Después he vivido descensos y otras situaciones, y por eso ahora lo valoro más.

Ese día le concediste todo el mérito a los jugadores...

Lo sigo pensando. Tocamos un grupo de jugadores de mucho nivel por las circunstancias de la liga. Tuvimos suerte. Es cierto que si tú estás en un equipo tienes parte de mérito, pero mi porcentaje es mucho más bajo que el de los jugadores siempre, sea el momento que sea.

EntrevistaArmandoGomez Foto3Celebrando el título de LEB Plata en la pista del pabellón Fernando Martín.

Justo después llegaron las vacas flacas, tanto económicas como deportivas, ¿un entrenador tiene que estar preparado para todo?

Sí, y en mi caso, cuando más he crecido como entrenador es bajo esas circunstancias. Si no hubiera tenido esos momentos de dificultad en todos los sentidos, seguramente me habría estancado y pensado que con lo que había hecho ya me valía. Y te das cuenta que no... Por mucho que asciendas y que un año se te dé bien, esto es el mundo profesional y cuando te va mal la gente deja de contar contigo. Eso no quiere decir que antes fueras mejor ni luego peor. Te sirve para reciclarte, para seguir evolucionando. Por eso, como te decía antes, no me puedo definir como entrenador. Hace cinco años podía decir una cosa y ahora pienso otra.

¿Cómo fue la experiencia del año pasado en el Murcia Baloncesto de LEB Plata?

Muy gratificante. Era la primera vez que llevaba un equipo compuesto de jugadores más veteranos, que no eran niños en formación, y gestionar eso me ha ayudado a ver otra parte del baloncesto que también es muy enriquecedora.

La mayor parte de tu carrera se ha desarrollado en equipos de formación, ¿cómo se compagina la formación y la competición? A veces parecen términos antagónicos.

No lo son. Al final si no compites, no progresas. La vida es competición y el deporte es competición. Eso no quiere decir que haya que pasar por encima de todo, pero para que un jugador se desarrolle tiene que competir. Por eso creo que un Campeonato de España, tanto para un entrenador como para un jugador, es la mejor manera de competir, porque en una semana juegas muchos partidos de un nivel muy alto. Aparte, claro está, del orgullo que supone representar a tu Comunidad. Ahora mismo me siento un privilegiado por poder entrenar a estos veinte jugadores... que, al final, lo único que voy a hacer es conjuntarlos. El mérito es de los entrenadores que están con ellos durante todo el año. Las victorias que podamos tener las disfrutaré, pero realmente ese trabajo que se hace durante el año es el que hay que valorar.

Cada entrenador va recogiendo lo que han hecho los anteriores...

Exactamente. Cuando en un equipo ACB el entrenador recoge el jugador que viene del júnior, con él viene el trabajo que se ha hecho en el equipo cadete, en el infantil... Un trabajo que no se ve, que no es muy reconocido, pero yo lo he vivido y sé lo que cuesta.

 

 


 
 

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