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Rivas, construir una cantera

Reportajes clubs. Rivas EcópolisEl Baloncesto Rivas, con el patrocinador actual Rivas Ecópolis, es un caso peculiar. Un club, o, mejor dicho, la sección femenina de otro, que en tiempo récord alcanza la élite del básquet nacional e internacional, y que, tras independizarse, debe construir la casa desde el tejado, desde arriba hacia abajo. Un equipo campeón necesita una base firme y en ello están en Rivas, en busca de conseguir la mejor cantera del baloncesto femenino español con proyectos innovadores como el Rivas Top.

 

El Rivas Ecópolis es la bandera del baloncesto femenino madrileño en Europa. Está entre los mejores de la Euroliga, compite codo con codo con el Perfumerías Avenida y el Ciudad Ros Casares en la Liga Femenina y, dentro de unos días, defenderá su título de la Copa de la Reina en la vecina Arganda. Jugadoras como Amaya Valdemoro, Elisa Aguilar o Anna Cruz son la cara visible del club, pero, por debajo, ha comenzado el trabajo para poner los cimientos, para crear una cantera de calidad que garantice el futuro.


El primer equipo de Rivas, entonces Rivas Futura, que jugó en Liga Femenina.

Y es que la trayectoria del club no es la habitual. Surgió a principios de los noventa como una sección del Club Deportivo Covibar, creado en 1983 para fomentar el deporte en la entonces recién nacida colonia de la carretera de Valencia. José Juanas, actual general manager, recuerda que en un municipio que entonces tenía alrededor de 18.000 habitantes [ahora son 73.000] “solo había ocho mujeres jugando al baloncesto”. Juanas emprendió el proyecto “con jugadoras que, además, eran entrenadoras de escuela. Ese equipo de pioneras, que fue el embrión del actual, hizo un gran trabajo. Entramos en los colegios y pronto empezamos a federar equipos”.


El fichaje de Amaya Valdemoro, en 2010,
demostró la ambición del club.

El conjunto senior comenzó a escalar categorías a pasos agigantados. En 1998 ya estaba en 2ª Nacional. Al año siguiente en 1ª División B. En 2000-01, se creó la Liga Femenina 2 y el club de Rivas recibió una invitación. “El CD Covibar, al que siempre estaremos agradecidos, aceptó todos los retos que le planteábamos”. Quizá porque, bajo la denominación de Rivas Ciudad del Deporte, el equipo comenzaba a pasear el nombre del municipio por toda España. En la temporada 2003-04, ya como Rivas Futura, llegó al ansiado ascenso a la categoría de oro del baloncesto femenino. Una estancia breve. Un aviso. Porque tras el descenso y otros dos años en LF2, llegó el nuevo y definitivo ascenso.

 La historia reciente es la de una imparable progresión: la clasificación para competiciones europeas (primero la Eurocup, después la Euroliga…), terceras en la liga en la temporada 2008-09 y en la 2010-11 la conquista de la Copa de la Reina, el primer gran título del club. ¿La fórmula? Apostar por el deporte femenino, que consume menos recursos que el masculino. “Cuando esto empezó nadie pensaba que podíamos llegar hasta aquí” Y, claro está, disponer de  esos recursos. “La ciudad siempre se ha volcado con el proyecto, quizá porque fuimos el primer club de élite, el espejo en que se podía mirar la población. El ayuntamiento nunca nos ha dado un patrocinio directo pero sí ha buscado apoyos. Este año la iniciativa privada supone el 85 por ciento del presupuesto”, explica Juanas, todavía sorprendido por lo alcanzado en pocos años: “Montamos el primer equipo senior con la intención de que hubiera más mujeres jugando al baloncesto en Rivas. Nadie pensaba que podíamos llegar hasta aquí”.

En 2010, después de 17 años de convivencia, el CD Covibar y el Baloncesto Rivas se separaron. “Fue como cuando un hijo se independiza. El Covibar nos dio la oportunidad de crecer juntos, de afrontar retos apasionantes, siempre con un gran nivel de implicación, pero llegó un momento en que nuestras inquietudes eran diferentes. Ellos son un club social, con siete secciones y la misión de que los chavales de Rivas hagan deporte. Nosotros apostamos más por la élite”.


¡Campeonas de la Copa de la Reina! El mayor éxito del club y un referente para la cantera.

El nuevo club comenzó a volar solo, con el primer equipo como estandarte pero sin cantera. Sobre la mesa, un plan año por año. El primero, de transición, con solo tres equipos: infantil, cadete y junior (casi todos formados por jugadoras procedentes del Covibar) más un Primera Nacional que, rompiendo metas, llegó hasta la fase de ascenso a LF2. En el segundo, el comienzo de la expansión con varios frentes abiertos.

En la temporada 2011-12, ya hay siete equipos inferiores y se ha incorporado la canasta pequeña, la base de la pirámide. Como explica Jorge Osma, director técnico de cantera, “lo primero es construir todo lo podamos por abajo. Este año tenemos un alevín y un benjamín. La próxima temporada queremos tener cuatro equipos, uno por generación y podría haber más porque la canasta pequeña no debe tener límites”. Todos los conjuntos de mini están formados por niñas del municipio. Porque esa es otra de las prioridades. “Queremos conseguir una base fuerte de jugadoras de Rivas, que a medio plazo al menos siete u ocho niñas de cada equipo de cantera estén formadas por nosotros desde edad alevín”, afirma José Juanas.


El equipo cadete llegó hasta la fase final de Madrid de 2011, que se jugó en el Cerro del Telégrafo.

Junto a la cantera, los fichajes. Pocos y selectos. “Nos negamos al modelo de cambiar siete jugadoras cada año. Solo intentamos fichar a la que nos hace falta y tiene posibilidades”. La fórmula elegida es la firma de convenios con distintos clubs de la Comunidad de Madrid. Primero fue el Distrito Olímpico, en San Blas; después el Lope de Vega de Alcalá de Henares, el Valcude de Alcobendas… Jorge Osma comenta que “también hay una colaboración con el Brains, el colegio con más títulos de cantera de Madrid y el que más jugadoras saca. Nuestra intención es llegar a acuerdos con clubs o colegios de distintas zonas de la Comunidad de Madrid”.

Pero la clave está en la formación. Además del trabajo en los distintos equipos, el club ha puesto en marcha este año el Rivas Top, destinado a las jugadoras más prometedoras de cadete y junior no solo por su proyección deportiva sino también por sus características físicas y antropométricas. Una selección de diez como máximo cada año, que entrenan dos días con sus equipos y otros dos con el Rivas Top. “Buscamos formar a la jugadora a medida. Trabajar los fundamentos que le pueden hacer falta para llegar al primer equipo, pero también controlar otros aspectos, como sus estudios o la alimentación, e intentar que esa preparación le pueda servir en un futuro, tanto en su vida deportiva como en la profesional, que, a lo mejor, no está ligada al baloncesto”, explica Osma. Junto al trabajo técnico y físico, las jugadoras del Rivas Top tienen un tutor, que coordina la preparación con el equipo y con las familias.


Marina Lizarazu y Anna Cruz, futuro y presente del club.

La primera hornada del Rivas Top está formada por María Iglesias, Noelia Quintanilla, María Espinoza, Noelia Olmeda, Laura Rodríguez, María Ruiz, Blanca Ruiz, Kourtney Treffers, Marta Pérez y Marina Lizarazu. Estas tres últimas ya han debutado con las mayores. El responsable de la cantera destaca que “Marina Lizarazu puede ser la base del primer equipo dentro de dos o tres años y el gran referente de la cantera. También se ha hecho una apuesta muy fuerte por Marta Pérez, que vino del Asefa Estudiantes y ya ha debutado en Liga Femenina y Euroliga”. “Lo importante es que las niñas se diviertan, que terminen de entrenar deseando volver” El Rivas Top tiene una versión reducida, el Mini Top, para jugadoras desde benjamín hasta infantil, aunque en este caso el trabajo específico se reduce a dos veces al mes. “Además, somos pioneros en desarrollar un trabajo de coordinación y psicomotricidad aplicado al baloncesto, desde canasta pequeña hasta infantil, y siempre mediante juegos, porque lo más importante en los entrenamientos es que las niñas se diviertan, que todos los días se marchen deseando volver”.

Con esa filosofía, el Rivas Ecópolis busca un perfil determinado de técnicos: “Entrenadores formadores –dice tajante Osma–. No los que quieren conseguir títulos a cualquier precio sino los que forman jugadoras a largo plazo. Para nosotros podría ser muy cómodo ir a por jugadoras que han sido campeonas o subcampeonas de Madrid, pero nos interesa más el entrenador. Que siga formando jugadoras aquí. Eso es lo que tiene valor, porque si trabajas bien la formación, los títulos vendrán solos”. José Juanas recuerda que “tenemos un modelo, Javi Fort, que empezó siendo mi ayudante en infantil, después entrenó al primer equipo y ahora está en la liga polaca”.


El primer grupo de jugadoras del Rivas Top. Foto: Mihai Petre

La cantera ya está en marcha con iniciativas innovadoras y ambiciosas, y cerca de un centenar de jugadoras. La próxima temporada seguirá creciendo. Pero aún falta el efecto llamada. El sello de Rivas Ecópolis es muy conocido en la élite femenina pero aún no en las categorías inferiores. “Ofrecemos formar parte de un proyecto en el que buscamos a las mejores y en el que podrían llegar a jugar en Liga Femenina o estar preparadas para jugar en Liga 2. El problema es que muchos ven el futuro inmediato, ir a los Campeonatos de España, y eso ahora mismo no lo podemos ofrecer. Es la pescadilla que se muerde la cola: no vamos a los Campeonatos de España porque no tenemos las mejores jugadoras, que no quieren venir porque no vamos a los Campeonatos de España…”, dice Juanas. Por eso, uno de las prioridades del club a corto plazo es colarse cuanto antes en la élite nacional, también en la cantera.


El trabajo de cantera presta una atención especial
a las más pequeñas. En la imagen, las niñas del alevín.

Otro de los hándicaps es la distancia. Al menos sobre el papel. “Puede parecer que Rivas está lejos pero, posiblemente, una persona que vive en la zona norte o en la sur de Madrid tarda lo mismo en llegar al centro que en venir aquí”, comenta Osma. En el haber, un tratamiento personalizado, que se completa con una sala de estudios en el instituto Antares, una de las sedes del club junto al limítrofe colegio Hans Christian Andersen, el pabellón Parque Sureste y el emblemático Cerro del Telégrafo, donde disputan sus partidos el primer equipo y todos los de canasta grande.

Todos los responsables del club destacan el papel de las familias que “son los colaboradores más directos del club. Muchos padres están hipotecados a venir cuatro o cinco días a la semana desde, por ejemplo, Alcobendas o San Sebastián de los Reyes. El compromiso de las familias es básico. Si su esfuerzo, todo esto sería impensable”.

Ya consolidado en la élite, el Rivas Ecópolis ha comenzado a crecer hacia abajo “con paciencia porque no tenemos historia” –dice Juanas–, pero con unos objetivos claros. Jorge Osma es contundente: “A corto plazo, tener equipos en los Campeonatos de España. A largo plazo intentar ser la cantera femenina más importante de toda España”. Una meta ambiciosa, pero no imposible, porque ¿quién pensaba hace una década que Rivas estaría en Europa?


El Rivas Ecópolis al completo en la presentación de la temporada 2011-12.


 
 

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