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Salesianos de Atocha, el club de los antiguos alumnos

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Reportajes clubs. Salesianos de AtochaEl colegio Salesianos Atocha lleva más de cien años en una zona emblemática de Madrid, entre la glorieta de Atocha y la de Embajadores. El baloncesto comenzó a practicarse de manera organizada en 1988. En los 90, bajo la coordinación de Alfredo Canseco, alcanzó sus mejores momentos. Muchos de aquellos jugadores, la mayoría también antiguos alumnos, forman parte de los cinco equipos senior que hay ahora, casi tantos como los conjuntos de niños, los que más han acusado la crisis.

 

 

 

La tradición deportiva del Salesianos de Atocha surgió en torno al voleibol, que empezó en 1981, impulsado por Agustín Pacheco y Aureliano Gómez y durante casi una década fue el único deporte organizado del centro. El primer equipo llegó a División de Honor e incluso hasta Europa antes de que los patrocinadores absorbieran el nombre del colegio. De Atocha salieron estrellas de dimensión internacional como Rafa Pascual.


Los benjamines de la temporada 97-98,
uno de los equipos más recordados.

A finales de la década de los ochenta se incorporan otras disciplinas, con el fútbol a la cabeza. El centro del patio estaba ocupado por un campo de fútbol once y, alrededor, había pistas para otros deportes. Entre ellos, el baloncesto. Como explica Pablo Garcia, actual coordinador de deportes del Salesianos de Atocha, “en 1988 se dieron de alta en sus federaciones las secciones de fútbol, fútbol sala, baloncesto, balonmano y ajedrez”. Los primeros equipos de baloncesto se formaron con chicos del colegio (exclusivamente masculino hasta 1992), pero el boom no llegó hasta la temporada 1993-1994, con la llegada de Alfredo Canseco como coordinador de baloncesto.

En la temporada 1995-96, el Salesianos de Atocha ya tenía quince equipos, once federados y cuatro en competiciones escolares. Todos formados por alumnos, salvo el Sub’23, donde había exalumnos o entrenadores. Además, cuarenta chavales de prebenjamín estaban en la escuela. El baloncesto ya era el segundo deporte del cole tras el fútbol. Pablo García explica que “desde el principio, nuestra idea como colegio es enfocar el deporte a nuestros alumnos pero también dar servicio a exalumnos que han estado jugando con nosotros toda la vida y no quieren dejar de hacerlo. Además –reconoce– nos nutrimos de estos últimos para entrenar a los más pequeños”.


La foto de familia de un campus organizado por el club.

En los noventa, el colegio mantuvo estable el número de equipos y se consolidó entre los referentes del baloncesto madrileño, con recordados duelos contra el Virgen de Atocha (rivalidad vecinal), el Salesianos de Estreno (colegial) o, más adelante, el Brains. Carlos Pérez, ahora jugador del equipo de Primera Autonómica A y entrenador del cole, ya jugaba en Atocha, y recuerda que “la cantera era bastante grande. En minibasket quedamos campeones de Madrid dos veces y subcampeones otras dos. Incluso en infantil llegamos a ser cuartos de Madrid”.“Esto es una actividad lúdico-deportiva. Buscamos educar a través del deporte” Carlos llegó a la selección de Madrid, entrenó con la española y pasó por las categorías inferiores del Real Madrid entre otros clubs.

Sin embargo, en 2001 la construcción de un nuevo edificio y las obras de asfaltado del patio (con la consiguiente desaparición del campo de fútbol) provocaron un descenso de casi cien chavales en las actividades deportivas. “El fútbol once desapareció y muchos se fueron a jugar al San Viator o a otros colegios cercanos. Y con ellos, se iban sus hermanos, que a lo mejor estaban en baloncesto. Además, durante las obras, muchas pistas estuvieron ocupadas por casetas que hacían de aulas. Solo quedó una cancha de baloncesto. Los que llevaban juntos desde prebenjamín se separaron. Unos se fueron al Salesianos San Miguel, otros al Nuestra Señora de las Delicias...” Hubo un bajón enorme en todos los deportes y, aunque después se ganó una pista (ahora son tres de canasta grande y otras tres de mini), costó mucho recuperarse”. En esos años también llegó el adiós de Alfredo Canseco y parte de su equipo técnico. Además de ellos, entre los nombres históricos del baloncesto en el Salesianos de Atocha, Pablo García recuerda a los hermanos Salas de la Hera, Héctor, Marcos, Omar y Hugo. Marcos llegó a debutar con el primer equipo del Estudiantes y fue medalla de oro junior en el Europeo de 1993.


En la trayectoria del Salesianos de Atocha
destacan los duelos contra el Brains.

Raúl Rodríguez, el actual coordinador de baloncesto, sustituyó a Canseco en unos años difíciles, con menos jugadores y más competencia externa tras el auge de los clubs. Además, la utilización de las pistas está limitada por las actividades de la inspectoría de Madrid de los Salesianos, que también funciona como centro juvenil y organiza campamentos de tiempo libre. Otro hándicap insalvable es la situación del colegio: “No nos podemos expandir hacia ningún sitio, porque hay cuatro paredes que nos limitan, aunque también es verdad que, estando donde estamos, tampoco nos podemos quejar de instalaciones”. Como buena noticia, en los próximos meses está previsto cubrir alguna pista de canasta grande para evitar aplazamientos de entrenamientos o partidos por la lluvia. “No solo por nosotros, también por los otros equipos. El sábado vinieron los Salesianos de Soto del Real. Si llueve y tienen que volver un miércoles, es un problema para todos”, comenta Pablo.

La recuperación costó, pero llegó. Más en senior que en las categorías de formación. Con la recuperación de las pistas y la posibilidad de jugar competición federada, los veteranos volvieron. Entre ellos, Carlos Pérez, procedente del San Viator. Más difícil es volver a ‘enganchar’ a los más pequeños. Así, en la actualidad, los antiguos alumnos casi superan a los actuales. En la temporada 2012-13, hay cinco equipos senior en Autonómica (tres masculinos y dos femeninos) y siete en categorías de formación (dos junior y un infantil federados más un junior, dos alevines y un prebenjamín en competiciones escolares). En la escuela hay quince prebenjamines. En total, el Salesianos de Atocha cuenta con alrededor de 145 jugadores.“Jugamos contra los doce mejores; nosotros tenemos a los doce que quieren jugar al baloncesto” Pablo García achaca el descenso del número de niños en los últimos años a varios factores, pero, en especial, a la crisis económica que ha golpeado con dureza un barrio de rentas medias bajas: “El deporte cuesta dinero. Cuando yo empecé aquí, en los ochenta, había subvenciones del Ayuntamiento, la Comunidad de Madrid, el Consejo Superior de Deportes y todas ellas hacían que saliera gratis…, pero todo eso ha desaparecido. Hay familias que tienen dos o tres hijos y ahora para ellos es inviable”. Lo confirma el bajón en otras actividades extraescolares “como informática, inglés… Al final, en las familias entra el dinero que entra, y muchas no tienen más remedio que reducir gastos. Si quiero que mi hijo haga deporte, me voy los sábados al Retiro, o que monte en bici en la Casa de Campo…”.

Reportaje-SalesianosAtocha7Algunos éxitos del club han llegado en los Juegos Salesianos. El primero por la derecha
es Aureliano Gómez, pieza clave en la historia del deporte en el colegio.

Por eso la prioridad en los últimos años es atraer a los niños al baloncesto. “Hacer una cantera fuerte en cuanto a número, no en cuanto a resultados, que también porque una cosa lleva a la otra. Cuantos más niños tienes, más fácil es tener un equipo fuerte”. No hay que olvidar que el Salesianos de Atocha es, ante todo, un colegio: “Formalmente somos un club porque tenemos que serlo para participar en competiciones federadas, pero la idea de siempre es dar servicio a nuestros alumnos. Planteamos el baloncesto como una actividad lúdico-deportiva. En junior y Autonómica quizá menos lúdica y más competitiva, pero siempre buscamos educar a través del deporte. Una formación integral del alumno, completar su educación con el deporte, porque les llegas más en un patio con un balón que en clase de matemáticas”.


Cuartos de Madrid en infantil. Con la copa, Carlos Pérez ahora
entrenador de los infantiles y jugador del equipo de Primera Autonómica.

Fiel a la filosofía del centro, Pablo García explica que “a los entrenadores, la mayoría exalumnos o exjugadores nuestros, no les pedimos resultados ni objetivos deportivos. Sí que formen, porque cuando un niño se apunta a baloncesto es porque quiere aprender baloncesto. Y formándote en el aspecto deportivo te formas también en muchos otros. Se fomenta el compañerismo y muchos otros valores como los hábitos de vida saludable, de higiene…” Aquí el coordinador de deportes del Salesianos de Atocha es tajante: “Buscamos más un entrenador de perfil salesiano, que pueda inculcar nuestros valores, que uno que sepa muchísimo baloncesto. Mejor uno que se haya formado con nosotros y sepa como funcionamientos a que venga Scariolo… que sí, que aprenderíamos mucho, pero no es lo que buscamos”.

Reportaje-SalesianosAtocha8Un equipo de la temporada 94-95. En el centro, Alfredo Canseco, a la derecha, Paco Capel.

Además de la crisis económica, Pablo cita más diferencias de sus tiempos de jugador (en su caso de balonmano) a los de coordinador. También de mentalidad. Por ejemplo, el compromiso de los padres: “Muchos ponen pegas para jugar a las 9 de la mañana. Y el niño no puede venir solos. Motivar a los niños es difícil, pero a veces motivar a los padres es mucho peor”. Y siempre con un número limitado de jugadores: “Vamos a jugar a Torrelodones o a Móstoles y ellos tienen a los doce mejores. Nosotros a los doce que quieren jugar al baloncesto, y muchas veces solo once o diez”. En otros tiempos no era así: “Venían veinte chavales por equipo y los entrenadores se quedaban con los doce mejores. Era más motivante, incluso para los chicos porque sabían que si no se esforzaban, había más deseando entrar. Esa filosofía del esfuerzo también se ha perdido un poco”.

Menos esfuerzo en los chavales. Menos compromiso en algunos padres. Menos dinero en general.  Aun así, el baloncesto aguanta en el Salesianos de Atocha. Con realismo y consciente de sus posibilidades. En el aspecto deportivo, los mayores éxitos de los últimos años han sido la presencia de un equipo junior en Preferente hasta hace dos temporadas y el Primera Autonómica A, que “un año juega la promoción del ascenso y al siguiente la de descenso”, como bromea Pablo. Hay otros logros. Como los campeonatos internacionales de los Salesianos, el de 2004 en Rimini (Italia) o el de 2006 en Eslovenia, aunque por encima del título está “la vivencia personal de todos los que estuvieron allí”.


Un entrenamiento en el patio del colegio, lleno de pistas deportivas.

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