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EN JUEGO - Internacionales

Que siga la fiesta... ¡a semifinales!



No fue fácil, pero por tercera vez en la historia (las primeras fueron en 1982 y 2006), España jugará las semifinales de una Copa del Mundo. Será el viernes a las 10:00 h. (hora española) frente al ganador del Australia-República Checa. Ante Polonia la selección marchó siempre por delante, aunque tuvo que emplearse a fondo para contener los intentos del rival, casi siempre a base de triples. Decidió el juego coral, con cinco jugadores por encima de los diez puntos: Ricky Rubio (19), Willy Hernangómez (18), Rudy Fernández (16), Juancho Hernangómez (14) y Marc Gasol (10).

El comienzo del partido mostró que Polonia no iba a ser un rival fácil, y también la intensidad defensiva de la selección española. El triple de Rudy Fernández (16-9) abrió las primeras distancias, aunque Adam Waczynski respondió igual. Los polacos resistían, y la mejor prueba fue el triple de Lukasz Koszarek, el 18-15. Si Polonia acertaba desde fuera (otro acierto más supuso el 18-18 de Damian Kulig), España mandaba por dentro, y Willy Hernangómez recuperó la ventaja con cuatro puntos consecutivos que fijaron el 22-18 del primer cuarto.

Otro rebote, ganado esta vez por Juancho Hernangómez, sirvió para sumar un punto más desde la línea de tiros libres. Polonia seguía jugándosela a triples, como el de Michal Sokolowski, pero el menor de los Hernangómez demostró que España también sabía jugar a eso. Y cuando A. J. Slaughter anotó el 29-28 con un triple estratosférico, Juancho respondió con otros dos seguidos. Rudy Fernández se unió a la fiesta para hacer el 38-28 y provocar el tiempo muerto en el banquillo polaco. Tras la pausa, Polonia mejoró encadenando un 0-4 que interrumpió Pau Ribas con un robo. España tiraba de repertorio: rebote, tiro... y defensa. Aun así era complicado escaparse de un combinado polaco que había vuelto al partido. A 3:10 para el descanso, el marcador estaba en 39-37 (parcial de 1-9). Rudy Fernández alejó la amenaza con un triple más que oportuno. Al descanso, 46-41.
 
La defensa española volvió a dejarse notar al comienzo de la segunda mitad. Aunque Mateusz Ponitka supo romperla con un triple, España seguía al frente... y cada vez más lejos. Dos triplazos de Rudy Fernández llevaron al 56-44 antes de que el seleccionador polaco, Mike Taylor, detuviera el crono. Firme en defensa y acertada en ataque (Ricky Rubio hizo el +14), la selección imponía su dominio manteniendo las distancias. La única amenaza de los polacos llegaba desde larga distancia. Así se pusieron a diez puntos (62-52) e incluso recortaron más con la penetración de Slaughter. Cuando más falta hacía, Sergio Llull acertó devolviendo el +10, aunque, poco después, el 65-58 provocó el tiempo muerto de Sergio Scariolo. El tercer cuarto termino con 67-58 tras la canasta sobre la bocina de Pierre Oriola.

La ventaja había aumentado poco a poco, cuarto a cuarto, pero aún no era determinante. Todavía quedaba trabajo que hacer. El 67-61 fue la mejor prueba. Una vez más, la selección reaccionó en el momento clave, esta vez con un 5-0, pero el encuentro se acercaba a su recta final sin grandes diferencias: 74-65 a 7:20. Dos canastas de Willy Hernangómez no sirvieron para abrir más la brecha, porque Polonia volvía a acertar desde fuera. Eso sí, cuando el 76-72 hizo saltar las alarmas... ahí estaba Willy para apagarlas con un 2+1. También Ricky Rubio con dos triples; el primero para devolver el +10 (82-72) y el segundo para conseguir una ventaja ya inalcanzable. Y Víctor Claver para abrir la fiesta colgándose del aro... Una exhibición de juego coral, de equipo, y España roza las medallas.
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