DAVID GONZÁLEZ / DPTO. DE COMUNICACIÓN FBM
Fotos: FBM / FEB / ACB (M. González / Miguel Ángel Polo)
Naciste en Ciudad de México...
Mis abuelos, tanto por parte de madre como de padre, se fueron a México en los años sesenta o setenta. Dio la casualidad de que mis padres se conocieron y nací allí. Podría decirse que no tengo muchas raíces mexicanas, pero al final absorbes parte de la cultura. Vine a España con cuatro o cinco años, pero algún recuerdo tengo y algún familiar sigue estando allí. En parte me considero mexicano y tengo la doble nacionalidad.
Empezaste a arbitrar en Málaga...
Sí, entre los 16 y los 17 años. Jugaba al baloncesto en mi colegio y mi profesor de Educación Física, Juanma, era árbitro de Liga EBA y Liga Femenina 2. Nos dio la posibilidad de seguir jugando y compaginarlo con el arbitraje. El curso me lo saqué con 16, pero el primer partido ya lo hice con 17. El profesor titular el curso era Javi Castillo. Estuve arbitrando allí muy poco, ocho o nueve meses.
¿Te enganchaste enseguida?
Desde el principio me gustó bastante. Aparte de que lo hice con amigos, y eso hizo que me enganchase. Esa faceta de enseñanza, sobre todo en las primeras épocas, me gustó.
Después vienes a Madrid...
Por temas laborales de familia. Llegué aquí cuando estaba en segundo de Bachillerato, con 17 o 18 años, y me puse a arbitrar en cuanto llegué. El segundo fin de semana ya estaba arbitrando.
En 2014 llegas a las categorías nacionales, ¿cómo fue ese salto?
La gran diferencia que había con respecto a ahora es que yo no tenia mucha información. Cuando fuí al Campeonato de España de Minibasket sabía que podía ser un trampolín para pasar de las categorías autonómicas a las de la Federación Española, pero me lo tomé con mucha calma, sabiendo que era otra estructura pero que al final se trataba de seguir haciendo lo que te ha hecho llegar hasta allí. No cambiar nada porque eso sería un error.
Y tres años después llega el salto a la Liga ACB, ¿con la misma filosofía de seguir haciendo las cosas igual?
Sí, es hacer lo mismo, aparte de que tienes que trabajar todo: técnico, psicológico, físico... y también que la competición acompañe. Entré en un momento en el que hubo bastantes ascensos. En tres años unos catorce. Ahora hay muchos menos. Es un poco de suerte y mucho de trabajo.
¿Se pita igual un partido de Liga ACB o internacional que un infantil?
Al final hay que intentar aplicar lo mismo, dar a los dos equipos el mismo criterio. Cada partido tiene unas peculiaridades, pero tienes que saber leer el partido y la lectura de juego que tienen los jugadores y entrenadores. Obviamente, en un partido internacional tienes que adaptarte a la diferentes culturas de los compañeros y compañeras, diferentes físicos... pero al final es dar el mismo criterio a los dos equipos. No hay más secreto, aunque es verdad que a veces es fácil decirlo y difícil hacerlo.
El ambiente en la grada tampoco es el mismo...
No, pero hace poco tuve la suerte de participar en la Copa del Rey y en esos partidos escuchas menos cosas que las que a veces, por desgracia, puedes escuchar en otros campos. En general, el comportamiento en todas las canchas es bueno y cuando hay mucha gente todo se envuelve en un ambiente que suele ser muy positivo.
Sigues muy ligado al baloncesto madrileño y de formación...
Soy responsable de Primera Nacional [actual Liga VIPS], la categoría más alta de la Federación de Baloncesto de Madrid, y es muy bonita porque técnicamente tienes a los mejores árbitros, a los que más proyección tienen junto a los mas veteranos que nos han ayudado y nos siguen ayudando mucho. Pero también es muy enriquecedor estar con la Escuela, ver a la gente en sus primeros días porque absorben mucho más, son más receptivos. Cuando pasa el tiempo cada uno tenemos nuestras manías y solo se pueden pulir detalles.
Eres director técnico del Comité de Árbitros de la FBM, ¿en qué consiste el trabajo?
Gracias a un equipo de árbitros, árbitras y oficiales intentamos dar un único criterio y conseguir que la competición tenga la máxima calidad posible mediante resolución de incidencias, reglamento, criterios a aplicar... En definitiva, unificar un poco. Tenemos más de mil partidos cada fin de semana y es muy difícil tener el mismo criterio, pero intentamos que sea lo más similar posible. Todo ello con diferentes perfiles de personas. Somos más de dos mil en el colectivo arbitral y tenemos que tratar de la manera más personal a cada uno de ellos. Damos mucha formación técnica, pero también es necesaria una parte humana.
En tu opinión, ¿qué debe tener un buen árbitro?
Un buen árbitro, árbitra y oficial lo primero que debe tener es empatía. Nosotros somos una parte del juego. Lo más importante es el baloncesto. Lo primero son los niños y niñas que luego se convierten en jugadores y jugadoras. Los entrenadores también cumplen su papel, y nosotros tenemos que pensar en qué servicio le vamos a dar a ese partido. Somos parte del juego y necesitamos empatía, humildad y trabajo constante. También saber escuchar porque entre todos queremos mejorar. Obviamente cada uno tenemos nuestros objetivos, pero lo que queremos todos es que cada partido salga bien.
La FBM ha emprendido una campaña para concienciar sobre el respeto a la labor arbitral, ¿corremos el riego de quedarnos sin árbitros?
Muchas veces hablo de eso con los directores técnicos de los clubs. Obviamente nosotros cometemos errores y los penalizamos. Si dividimos en niveles a los árbitros es porque el que está a un mayor nivel comete menos errores. Pero es un error que cometemos durante el partido. No hay otro motivo ni hay que buscar explicaciones ni queremos fastidiar a nadie... Ese es el problema y lo estamos viendo en otros deportes. A un error queremos darle una explicación que no tiene, pensar que todo está medido y calculado, cuando tampoco un jugador falla una canasta bajo el aro queriendo. Nosotros, tanto los oficiales como los árbitros, cometemos errores. Tenemos que aprender y trabajar para que sean los mínimos posibles, pero no hay que darle más vueltas.
¿Hay que acercar más la figura del árbitro?
Quizá sí. Tener esas conversaciones con los directores técnicos, ser empático, escuchar... y nosotros mismos también tenemos que integrarnos: dar charlas a jugadores y jugadoras, que los entrenadores nos puedan dar su punto de vista. Escuchar es el primer paso y que a nosotros nos escuchen el siguiente... integrarnos un poco más en el mundo del baloncesto. Aprendemos todos de todos.
La federación acerca la figura del árbitro desde pequeños, en las jornadas de Babybasket.
Eso es, y ahí el árbitro es parte de esa fiesta con su función formativa, de parar el juego cuando sea necesario, de sonreír, que a veces se nos olvida... Ser más empáticos.