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San Viator, cuna de campeones



La selección absoluta masculina de baloncesto ha conseguido dos medallas olímpicas en toda su historia. Los capitanes de aquellos equipos eran Juan Antonio Corbalán, en 1984, y Carlos Jiménez, en 2008. Dos nombres legen...

San VaitorLa selección absoluta masculina de baloncesto ha conseguido dos medallas olímpicas en toda su historia. Los capitanes de aquellos equipos eran Juan Antonio Corbalán, en 1984, y Carlos Jiménez, en 2008. Dos nombres legendarios del baloncesto español con algo en común además de la plata olímpica: ambos comenzaron a jugar al baloncesto en el patio del mismo colegio: el San Viator. Y más ex alumnos del centro llegaron hasta la ACB, como Carlos Gil (Collado Villalba), Javier Pérez Iniesta (Real Madrid), los hermanos Luis y Pepe Álvarez (Oximesa Granada)…



 

Esta fábrica de campeones está en un gran edificio inaugurado en 1962 en una zona estratégica de Madrid, la plaza Fernández Ladreda, también conocida como plaza Elíptica, justo en la salida hacia la carretera de Toledo. Un centro educativo que, desde sus orígenes, en 1962, apostó por el deporte. Como explica José Domaica, responsable del baloncesto en el colegio, “todo esto viene de tradición porque a los primeros religiosos que estaban aquí les gustaba el deporte y lo promovieron”.


Un equipo del San Viator a principios de los años noventa.


José Domaica, responsable del baloncesto,
lleva en el colegio casi cuarenta años.

Aunque el baloncesto ya se practicaba, incluso con grandes éxitos como un Campeonato de España Infantil en 1968, dos Campeonatos de Madrid de la misma categoría y uno de Mini, el Club Deportivo nació oficialmente en 1970. “En principio, el fútbol era el rey, cuando en el colegio sólo había chicos. Ahora, el baloncesto casi dobla al fútbol”, explica Domaica. Y es que casi 250 jóvenes jugadores, incluyendo los niños de las escuelas, practican el básquet en el San Viator. Podían ser más porque la proporción es de dos tercios de chicos por uno de chicas: “Mi eterna lucha es la de intentar sacar más equipos femeninos. Tendría que haber más chicas que chicos, pero todavía no sé qué hacer para conseguirlo”.

El Club Deportivo surgió “para atender las necesidades del deporte en el colegio”, pero eso no significa que permanezca cerrado a los jugadores de fuera. “Para que jueguen seis chavales del colegio muchas veces necesito cuatro o cinco de fuera. Esa es la política”, afirma el responsable del club. Para cubrir las necesidades de esos 250 jugadores, repartidos en veinte equipos, el centro cuenta con cinco canchas de baloncesto y cuatro de mini entre el patio lateral y el trasero, la popular ‘Montaña’. A partir de 3º de Primaria, los equipos se entrenan tres días a la semana durante una hora y media “o a veces más”. Los más pequeños comienzan a las cinco y cuarto de la tarde, y las pistas están ocupadas después por los mayores hasta casi entrada la noche.


Este equipo junior femenino es uno de los que han llegado más lejos en la historia del San Viator.

Con cerca de cuarenta años en el San Viator, desde 1971, José Domaica sigue pensando en crecer: “250 alumnos juegan al baloncesto y en total habrá "A muchos padres les cuesta sacrificarse por sus hijos"500 que practiquen algún deporte de un total de 1.400. Para mí son pocos, aunque los profesores de Educación Física me dicen que tengo muchos, que ahora los chicos no piensan en hacer deporte…”. Desde su experiencia asegura que en estos tiempos “nadie quiere comprometerse. A veces el mayor problema son los padres. Generalmente les cuesta sacrificarse por sus hijos. Hay algunos que están aquí todos los días, pero muchos dicen que no pueden venir los sábados o los domingos”.

Entre los veinte equipos, hay dos sénior, la referencia para los más pequeños. El masculino está formado en su gran mayoría por antiguos jugadores, y esta temporada ha llegado el estreno del sénior femenino compuesto por “las junior del año pasado, unas ‘reivindicativas’ que me reclamaron el equipo hasta con camisetas durante el último torneo de tres contra tres”. Pero la base es lo que más centra la atención de José Domaica porque “si no te preocupas de abajo, nadie va a llegar a arriba”. Este año cuenta con tres equipos de benjamín, dos masculinos –de primer y segundo año– y uno femenino. Precisamente, los más pequeños han sido los encargados de llenar las vitrinas del colegio, con varios títulos de Madrid y cinco nacionales, tres de Infantil y dos de Mini.


Un partido del equipo cadete masculino
esta temporada 2010/11 en Torrejón.

Pero, más allá de los éxitos deportivos, en el San Viator el deporte es una asignatura más con un objetivo claro: “Lo que queremos conseguir a través del deporte es la formación como persona del niño, completar la educación que reciben en el colegio. Lo primero es sacar personas, si después sacamos jugadores mejor”. Para Domaica, el mejor ejemplo de esta filosofía es uno de los símbolos del club, Carlos Jiménez."Con el deporte completamos la formación de los niños"“Siempre ha llamado la atención por su personalidad. Nunca pensaba que iba a jugar en la ACB. Sólo en disfrutar del deporte, en formarse y dar todo lo que tenía ni pretensiones de ninguna clase”. Junto a él, un hijo del barrio, Juan Antonio Corbalán –Lolo Sáinz se lo llevó al Real Madrid el mismo año que Domaica llegaba al San Viator– “y los hermanos Álvarez, que estuvieron en el Oximesa; Carlos Gil; Javier Pérez Iniesta… Durante mucho tiempo los entrenadores del Estudiantes nos decían: ¿qué hacéis vosotros para sacar tantos jugadores que llegan a ACB?”.

¿Y qué hacéis? “Nada… aunque creo que si Carlos Jiménez hubiera empezado en un club grande seguramente no habría llegado tan alto. Lo que hace falta es no obsesionar al jugador porque la mayoría no van a llegar a nada. Carlos comenzó a pensar que a lo mejor podría jugar en la ACB en marzo de su último año de junior. Lo normal es que en un club grande empiecen a presionarles con 15 ó 16 años”.


Carlos Jiménez salió del San Viator y vuelve al colegio siempre que puede,
como el día del torneo tres contra tres.

La filosofía del centro no sólo engloba la formación como jugadores. El cuerpo técnico está compuesto por una treintena de entrenadores, la gran mayoría procedentes del colegio: “Tenemos una política, a ciertos jugadores en segundo año de cadete o en junior les ofrecemos ser segundos entrenadores. Algunos siguen y otros no, algunos valen y otros no. Se hace una selección natural. En la actualidad todos los técnicos menos dos o tres han sido jugadores”.


El 25 aniversario del club se conmemoró con un gran torneo.

El San Viator organiza en junio un torneo de tres contra tres “que se ha convertido en un día de fiesta para todos los deportistas de baloncesto” y un campus en verano, y entre los planes de futuro está la construcción de un polideportivo cubierto “aunque para ello habrá que esperar a que se pase la crisis de la construcción”. Mientras, el club sigue fiel a su filosofía, empleando el baloncesto como complemento a la formación, porque, como dice Domaica, “el deporte es un constante formar al chaval. Enseña compañerismo, cómo hacer frente a las dificultades, a resaltar lo bueno, a ayudar a los demás, a ver las limitaciones o las cualidades y saber actuar con ellas”…

En 2012, el colegio San Viator cumplirá cincuenta años, Ya se hacen planes para celebrarlo. En 1995 se conmemoró por todo lo alto el 25 aniversario del Club Deportivo, con un gran torneo y la participación de, entre otros, Carlos Jiménez y Juan Antonio Corbalán. Domaica recuerda una anécdota sobre el histórico base: “Creo que fue Bobby Knight quien, al ver a Corbalán, dijo que ese jugador había aprendido en un terreno malo, que, tal y como manejaba el balón, no había iniciado su baloncesto en un pabellón”. Como adivinó Bobby Knight, el mejor base de Europa aprendió a jugar en el patio de su colegio.


Las gradas del centro se llenan cada año durante la presentación de los equipos.

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