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Juventud Madrid, la fuerza del grupo



Surgió a finales de los años 70 como un club casi familiar con el único objetivo de divertirse jugando al baloncesto. Desde entonces la sociedad española ha cambiado mucho, pero el Juventud Madrid se ha mantenido igual. El mismo presidente y entrenad...

Reportajes Clubs. Juventud MadridSurgió a finales de los años 70 como un club casi familiar con el único objetivo de divertirse jugando al baloncesto. Desde entonces la sociedad española ha cambiado mucho, pero el Juventud Madrid se ha mantenido igual. El mismo presidente y entrenador, Miguel Ángel Moratalla, y la misma filosofía. Los jugadores del primer equipo quedan una vez a la semana para disfrutar del baloncesto. Así han llegado hasta la fase final de Primera Nacional, quizá porque, como dice Moratalla, "la fuerza del equipo está en el grupo".



 

El Juventud Madrid es un club pequeño, con solo dos equipos senior más otros dos de base gracias a un acuerdo de colaboración con el Distrito Olímpico, pero tiene una larga trayectoria. Nació a finales de los setenta por la iniciativa de Miguel Ángel Moratalla tras la petición de su hermano pequeño, un chaval de 19 años que después se convertiría en el conocido periodista Amalio Moratalla. "Mi hermano empezó en la universidad y él y sus amigos me plantearon que ya no podían jugar al baloncesto en el equipo del colegio. Les contesté que yo les montaba un club", recuerda Miguel Ángel.


El Club C. Miguel Ángel Moratalla
es el primero por la izquierda agachado.
El segundo de pie es Santiago Pedrero.

El fundador y presidente ya había jugado en numerosos equipos ("en el Ramiro, el Claret, las Hermandades del Trabajo.") gracias a la herencia baloncestística de su padre, que también había creado otro club en el Parque San Juan Bautista. A través de él, Miguel Ángel aprovechó la ebullición de los partidos políticos, en plena Transición, para conseguir el apoyo del Partido Conservador (poco después integrado en Alianza Popular), que financió las camisetas y el alquiler del polideportivo municipal de San Blas. Para evitar la relación entre deporte y política, ese primer equipo se llamó solo Club C. Ahí estaban Miguel Ángel, sus hermanos y varios antiguos alumnos del colegio San Ignacio con un único objetivo que se mantiene tres décadas después: "Pasarlo bien, disfrutar del baloncesto.".

En 1980, el club cambió su primer nombre por el actual: "Decidimos llamarnos Juventud Madrid por contraposición al Juventud de Badalona", explica Miguel Ángel. Pero los jugadores eran los mismos. En más, a lo largo de la historia del club los cambios han sido mínimos, casi siempre motivados por la edad, las lesiones o las obligaciones familiares y profesionales. "Durante mucho tiempo estuvo el mismo grupo. Cuando celebramos los primeros 25 años contamos cuanta gente había pasado por el Juventud Madrid y apenas eran cincuenta jugadores". Entre ellos, dos extranjeros: un italiano, Giovanni, "que trabajaba en Olivetti y jugó con nosotros dos años", y un americano "que se casó con una española, se volvió a Estados Unidos y cuando viene a Madrid se viene a jugar y después se come una paella". También los primeros nombres míticos en la historia del Juventud Madrid como Santiago Pedrero, que después fue delegado del equipo, Jesús Herráiz. "Los jugadores llegan con veinte años y siguen jugando hasta los treinta y tantos o cuarenta". El mejor ejemplo de longevidad sobre las canchas es el propio Miguel Ángel Moratalla, que militó en su equipo como entrenador-jugador hasta 2002. ¡con 51 años!


En este equipo de la temporada 1995-96 ya estaba el actual capitán, Carlos Bermejo (11).

Durante casi dos décadas, el club se mantuvo con un solo equipo, hasta que a finales de los noventa se amplió a dos. La motivación fue la misma: "En el colegio de mi hijo, el Santa María del Camino, quitaron el baloncesto y yo organicé un equipo al amparo del Juventud Madrid. Ese equipo fue subiendo categorías y ahora está en Autonómica. Todavía quedan dos jugadores de los que empezaron". Llegó a haber un tercer equipo, femenino: "Fue hace cinco años. Era el equipo de la novia de un amigo y jugaron como Juventud Madrid durante dos temporadas. Fueron campeonas de Madrid en Autonómica, pero no tuvieron continuidad".


Este equipo entrenado por Rafa Rivas fue el origen del actual conjunto de Autonómica.

También hubo cambios en la cancha de juego. Después de San Blas, el Juventud Madrid pasó por el polideportivo de Aluche, la Dehesa de Villa y el pabellón Fernando Martín, en el distrito de Moncloa, que se mantiene como sede del equipo de Autonómica. El primer equipo entrena y juega en las instalaciones deportivas del Canal de Isabel II.

El Juventud Madrid es un club sin instalación propia y con más limitaciones, como el tiempo, Como insiste Miguel Ángel, solo se trata de disfrutar del baloncesto. No se forma porque no se puede. "Nos llamamos Juventud Madrid en contraposición al Juventud de Badalona" "Nuestro equipo está compuesto por gente que ya sabe jugar. Tienen que venir con conocimientos. Aquí no puedes formar a nadie porque casi no entrenas..." Las obligaciones profesionales y familiares de los jugadores solo permiten que, aparte de los partidos, se reúnan un día a la semana, y en horario poco habitual (en la temporada 2011-12, los entrenamientos son los miércoles de diez a once y media de la noche). El presidente-entrenador reconoce que "nuestros entrenamientos son peculiares y variopintos, porque no puedes cansar demasiado a la gente. Tienen que venir preparados físicamente porque en hora y media a la semana no da tiempo. Alguna vez hemos intentado entrenar dos días, pero era imposible, seis venían un día y seis el otro, así que quedamos el miércoles y que venga quien pueda.". ¿Y con tan poco tiempo cuál es la misión del entrenador? "Conjuntar ese equipo y darle las soluciones que necesita. Muchas veces digo que no soy entrenador, soy cambiador, una persona que ve cómo está el conjunto y lo va compensando durante el partido.".


Después de un partido contra veteranos del Real Madrid en el año 2001.

También es verdad que contar con jugadores experimentados permite avanzar rápido: "Entrenamos poco, pero tenemos una estructura para todas la defensas, individual, con presión, 1-3-1. Es la ventaja de jugar con gente que sabe. No necesitas muchas explicaciones, solo organizarlos un poco". El trabajo se concentra atrás, en la defensa, mientras que en el ataque hay carta blanca para el talento individual: "Una buena defensa te da el partido y te permite atacar. En ataque mi trabajo es más fácil porque cuento con gente que sabe de esto".


El ascenso a Primera Nacional en el año 2006. Santiago Pedrero encabeza la celebración.

Eso sí, lo primero es lo primero, y más en los tiempos que corren: "Si alguien me dice que no puede venir a entrenar porque tiene trabajo, le digo que ni se lo piense. El año pasado un jugador se fue a trabajar a Galicia y otro a Brasil. Ahora mismo, tal y como están las cosas, lo más importante es conseguir un trabajo o conservar el que tienes". Con los que solo estudian y no tienen obligaciones familiares, es mucho más contundente; "Si estás estudiando y me dices que no puedes quitar cinco horas a la semana para esto, es que no te gusta el baloncesto".
 
Después de toda una vida "viviendo el baloncesto", Miguel Ángel Moratalla lo tiene claro: "La fuerza de un equipo está en el grupo" Por eso, cuando terminan los entrenamientos nocturnos de los miércoles los jugadores y el cuerpo técnico sacan tiempo para tomar una cerveza juntos. "En el momento actual lo más importante no es el baloncesto sino mantener el trabajo" "Llegamos a casa a la una y media de la madrugada. Quizá por eso solo podemos entrenar un día a la semana.", bromea. Además, desde hace años hay un tradicional viaje de final de temporada.

También debido a la importancia del grupo, Miguel Ángel considera que los peores momentos en la historia del club han sido "cuando algún elemento ha intentado distorsionarlo. Hace años una persona fue capaz de deshacer un bloque que llevaba mucho tiempo unido". Lección aprendida. Desde entonces se fija más en lo personal que en lo deportivo: "Cuando viene alguien no me importa que juegue mejor o peor. Que tenga claro que viene a un equipo para divertirse, pasárselo bien y hacer grupo. Si no es así, no me interesa. La filosofía del Juventud Madrid parece cómoda, pero también tiene obligaciones, y entre ellas el compromiso personal es la más importante".


Araceli Galindo, el principal apoyo de Miguel Ángel Moratalla,
y José Romero, el mejor jugador en la historia del club.

El talento de jugadores ya formados y la fuerza del bloque. Con estas dos armas, el primer equipo de Juventud Madrid ha llegado en la temporada 2011-12 más lejos que nunca, hasta la fase final  de Primera Nacional, donde terminó como el cuarto equipo de la Comunidad por detrás de tres representantes de importantes municipios, el Pozuelo, el Covibar Rivas y el Coslada. En el camino hasta la fase de Daganzo dejó en la cuneta a otros dos 'gigantes', el Ciudad de Móstoles y el Baloncesto Getafe. Miguel Ángel reitera la importancia del conjunto en la mejor temporada de la historia: "¿Ganamos al Getafe porque éramos mejores que ellos? No, ganamos porque éramos un grupo, porque daba lo mismo quien saliera, y el que salió hizo en todo momento lo que sabía hacer. Cuando me preguntan quién jugó bien ese día, siempre que todos". Esa victoria en el tercer partido de la serie, que valió el pasaporte para la fase final, sorprendió hasta al entrenador: "No tenía programados entrenamientos para la semana siguiente, así que tuve que llamar deprisa y corriendo al Canal para ver qué hora quedaba libre. Solo había de once a doce de la noche". Este año lo han rozado, pero un posible ascenso a la Liga EBA ni se plantea: "Es otra dimensión. Tienes que dedicarle más tiempo, la gente quiere cobrar, necesitas disponibilidad de un campo que no tenemos, habría que fichar. Sería una locura".

Miguel Ángel Moratalla habla con pasión de baloncesto y destaca el apoyo durante estos años de su mujer, Araceli Galindo: "Hemos vivido el baloncesto juntos. El sábado a ver al Estudiantes, el domingo al Real Madrid, y después a jugar". Y cuando le preguntan por el mejor jugador en la historia del Juventud Madrid responde sin dudar: "Cada época es distinta pero, comparativamente, el mejor es José Romero, un tirador excepcional. Estuvo con nosotros diez o doce años. Trabajaba en Metro con turnos de sábado y domingo y cambiaba los domingos para jugar aunque después tuviera que trabajar dos días". Y es que el Juventud Madrid es un club construido para disfrutar del baloncesto, sin más, aunque sea una vez a la semana.


Miguel Ángel Moratalla da instrucciones durante un partido de la histórica temporada 2011-12.

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